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Una pareja encuentra restos de indígenas ancestrales mientras reformaba su casa: una investigación obligatoria sobre el enterramiento podría costarles más de 200.000 euros

El hallazgo de restos con más de 1.000 años de antigüedad inició un proceso legal que obliga a la pareja a realizar estudios arqueológicos.

La pareja frente a la obra de su casa
La pareja frente a la obra de su casa |CBC News
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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No es algo inusual que durante las excavaciones de obras y reformas se encuentren restos antiguos. Cuando esto ocurre en una vivienda particular los propietarios pueden enfrentarse a ciertos problemas y retrasos, como le ha ocurrido a una pareja de Ontario (Canadá) descubrió restos humanos mientras renovaba su vivienda, lo que activó un proceso legal que podría suponerles un gasto de más de 200.000 euros, una cifra que podría aumentar si aparecen más restos en la zona. 

Según explicaron en CBC Cánada, la pareja habia comprado durante la pandemia un bungalow con vistas al lago Erie, en la localidad de Wainfleet, con la intención de ampliarlo y convertirlo en su futura residencia. Tras obtener los permisos municipales para demoler la antigua vivienda, las obras comenzaron con normalidad hasta que, pocos días después, recibieron una llamada del capataz: “Tenemos un pequeño problema… hemos encontrado restos humanos”.

Tras una primera investigación policial que descartó cualquier relación con un delito, las autoridades confirmaron que se trataba de restos indígenas ancestrales, probablemente de un joven de unos 20 años y con una antigüedad de al menos 1.000 años, según los expertos.

Un proceso obligatorio con un alto coste económico

El hallazgo activó la aplicación de la legislación provincial, en concreto la Ley de Servicios Funerarios, de Sepelio y Cremación de 2002, que obliga a los propietarios a investigar el origen del enterramiento. Para ello, deben contratar a un arqueólogo autorizado que determine la extensión del lugar y establezca cómo gestionar los restos de forma adecuada.

Según el presupuesto recibido por la pareja, el estudio requeriría un equipo de seis personas trabajando durante casi un mes para analizar unos 100 metros cuadrados de terreno. El coste estimado asciende a unos 200.000 euros (319.000 dólares canadienses), una cifra que podría aumentar si se amplía la zona de excavación. “Es una cantidad desorbitada”, lamentó la mujer.

Además, la normativa recomienda excavar un perímetro adicional de cinco metros, lo que podría elevar el coste hasta cerca de 600.000 euros en caso de encontrar más restos. “Esto podría llegar al millón de dólares”, advirtió su marido.

La ley contempla la posibilidad de solicitar ayuda económica si se demuestra que el coste supone una “carga financiera excesiva”. Sin embargo, la pareja presentó su solicitud en 2024 y todavía no ha recibido respuesta. “No dormimos por las noches… hemos dedicado cientos de horas y seguimos sin saber nada”, explicaron.

Desde el ámbito arqueológico, también se cuestiona quién debe asumir estos costes. “No creo que los propietarios deban ser totalmente responsables”, señaló una experta, que subrayó la importancia de preservar estos restos con el máximo respeto, pero sin trasladar toda la carga económica a los particulares.