Lo que debía ser una escapada familiar se convirtió en una auténtica pesadilla para la familia Alty, de Manchester. Durante sus vacaciones en Marrakech, Andrew, un empresario británico, recibió una primera factura de 22.000 libras, unos 25.000 euros, de su operadora, 02, mientras recorría el desierto con su mujer y sus dos hijos.
“Intenté llamar a 02 varias veces, pero no pude hacer mucho”, explicó al medio británico The Telegraph. Pensó que se trataba de un error técnico o incluso un hackeo. Pero la sorpresa se la encontró al volver a Reino Unido: otra factura más, esta vez de 20.000 libras, unos 23.000 euros. En total, 48.000 euros por un uso de datos móviles en el extranjero que nadie había notificado a tiempo.
La causa del problema fue su hija, quien había pasado varias horas en TikTok sin darse cuenta de que el contrato de datos no cubría conexiones fuera de la Unión Europea: “No deberían poder cobrar semejante cantidad”, se quedó Andrew.
“No hicieron ningún esfuerzo por informarnos”
La pesadilla de Andrew no fue solo económica. Según relató el afectado, el contrato se había formalizado a través de su empresa, un matiz legal que las operadoras suelen utilizar para aplicar condiciones distintas a las de un consumidor particular.
“No hicieron ningún esfuerzo por informarnos, simplemente dejaron que los cargos se acumularan”, denunció el propio empresario. Tras semanas de intensas gestiones y el inicio de un proceso legal, la compañía finalmente dio su brazo a torcer anulando la deuda debido a las circunstancias extremas del caso.
Marruecos y el ‘abismo’ digital
Aunque en la Unión Europea disfrutamos del beneficio del ‘roamming’ desde 2017, cruzar la frontera sur puede cambiar las reglas del juego. Mientras que en España el consumo de datos es casi transparente, Marruecos opera bajo acuerdos bilaterales privados.
En destinos sin convenios de reciprocidad, el precio puede escalar hasta tal punto de superar los 12.000 euros por GB, una cifra astronómica comparada con la gratuidad europea. A pesar de ello, en España la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), establece mecanismos de defensa para evitar facturas que dejen vacío el bolsillo.
Por ley, los operadores deben aplicar un límite de corte automático de 50 euros (sin IVA) en datos internacionales a menos que el cliente solicite explícitamente continuar navegando. Sin embargo, existen zonas críticas de riesgo como las localidades cercanas a Gibraltar o el norte de África, donde el móvil puede ‘saltar’ a una red extranjera sin que el usuario se mueva de España.
Es por ello que los expertos coinciden en recomendar desactivar los datos móviles y el roaming antes de salir del espacio comunitario y priorizar las redes WiFi. Las operadoras tienen la obligación de enviar un SMS informativo al detectar la conexión a una red extranjera; sin embargo, en el caso de Andrew, la tecnología falló: “Solo podía suponer que había habido un fallo técnico”.

