En los últimos años, la relación entre las familias y el profesorado ha experimentado un cambio en España. Mientras que antes la participación de los padres en la vida escolar de sus hijos estaba limitada a cuestiones administrativas o puntuales, ahora se ha convertido en una presencia constante.
Este fenómeno, alimentado por las nuevas tecnologías y un clima social que prioriza el bienestar emocional de los menores, ha provocado que algunos docentes se vean obligados a equilibrar la colaboración con las familias y el respeto a su trabajo como profesional.
La sobreprotección de los padres altera el trabajo de los profesores
Así lo ha manifestado Gerard Alarcón, profesor en un colegio de Barcelona y conocido en redes sociales como @maestrodecolegio, a través de un vídeo que se ha vuelto viral, en el que ha mostrado diferentes mensajes que ha recibido de algunos padres de alumnos sobre cómo proceder en su trabajo durante la jornada escolar para velar por el bien de sus hijos.
Gerard muestra, en tono irónico y crítico, algunos de estos mensajes que exigen cambios tan variados como adelantar la hora del recreo para evitar que su hijo “pase hambre”, solicitar que se evite el uso del color rojo en la corrección de exámenes por considerarlo “agresivo”, o reclamar una subida de nota de un trabajo “para que la alumna no esté triste”.
Ante ello, el docente ironiza en sus respuestas, señalando que, “si hace falta, le montamos una mesa con unas velas para que coma fantástico”, o “claro, también puedo corregir con un boli de purpurina, no vaya a ser que el examen ataque”.
Docentes que se sientes identificados
Las escenas narradas por Gerard han encontrado eco entre centenares de docentes que, en los comentarios al vídeo, relatan experiencias similares y denuncian la creciente dificultad para ejercer su labor con autonomía. “Soy profe y lo corroboro. Bendita paciencia la que tenemos que tener, no con los niños, con sus familias”, señala una usuaria.
Por su parte, varios profesionales del ámbito de la psicología infantil subrayan el riesgo de confundir la crianza respetuosa con la sobreprotección. “Muchos padres entendieron muy mal lo de la crianza respetuosa. Madre mía”, lamenta una de ellas, mientras que otro resume que “el problema de los niños de hoy en día no son los niños, son los padres”.