La transformación de los barrios históricos de ciudades como Cádiz, Sevilla o Barcelona en epicentros turísticos ha traído consigo un profundo cambio en el mercado de la vivienda. El auge de los alquileres turísticos ha tensionado el acceso a pisos de larga duración, desplazando a los vecinos y vaciando de vida local los centros urbanos.
Este fenómeno, que combina factores económicos, legales y sociales, sitúa a los inquilinos de renta antigua, siendo la mayoría de ellos mayores, en una posición de especial vulnerabilidad ante la presión de un mercado cada vez más orientado al visitante temporal.
Desahucio para convertir el piso en un alquiler turístico
El caso de María, de 87 años, podría ser un ejemplo de ello, ya que ha conseguido evitar el desahucio tras más de 50 años viviendo en el mismo piso ubicado en el casco histórico de Cádiz, gracias a la intervención de la Fundación Cádiz CF.
La vida de María transcurre desde 1967 entre las mismas paredes y en el mismo entorno, pero la llegada de un fax con la orden de desalojo con el plazo máximo de un mes, dio un giro de 180 grados a su vida. “Me da igual irme, pero no tengo a dónde”, repetía, según recoge el diario ‘Magas’, mientras su familia agotaba las vías para lograr una prórroga que les fue denegada.
La propietaria y casera de María, según relata la familia, solo aceptaba la venta de la casa con la intención de destinarlo a alquiler turístico, una tendencia que se ha ido intensificando en el barrio gaditano.
En la última década, Cádiz ha visto cómo los alquileres residenciales tradicionales cedían el paso a alojamientos de corta estancia gestionados a través de plataformas digitales. La vivienda de María, protegida por un régimen de renta antigua, se convirtió en un claro objetivo en un mercado donde la rentabilidad de una vivienda turística supera con creces los ingresos del alquiler anual.
La Fundación Cádiz CF compró la vivienda para evitar el desahucio de María
Ante la advertencia del desalojo, la Fundación Cádiz CF optó por una solución poco habitual. En este caso, compró el piso donde residía la anciana. “Escuchábamos su caso cada mañana. Vimos que era injusto y decidimos actuar”, explica Manuel Vizcaíno, presidente del club, acerca de la decisión que se tomó tras conocer la situación.
La fundación, que financia parte de sus iniciativas sociales con donaciones de los propios futbolistas, recibió recientemente el reconocimiento internacional de ‘HelpAge International España’ por su actuación en favor de los derechos de las personas mayores, en un acto celebrado en Zaragoza.
El gesto, calificado de “humano” por la hija de María, ha devuelto la tranquilidad a la inquilina, que asistió emocionada al acto de entrega del galardón, donde aseguraba estar “muy contenta”.
Sin embargo, la solución de este caso que terminó con éxito para la anciana, no oculta el trasfondo de un problema que afecta a numerosos vecinos en Cádiz y otras ciudades costeras. Colectivos de defensa de la vivienda advierten de que la presión turística y la desaparición del alquiler de renta antigua están vaciando de residentes los barrios históricos, dificultando el acceso a una vivienda asequible para pensionistas y familias.

