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Juan Antonio, camionero: “Si quieres trabajar 8 horitas, vete a una fábrica. Hay que sacar la faena, si hay que echar 14, echas 14”

Este camionero con más de 30 años de experiencia defiende que en el sector del transporte no existen las jornadas cerradas, pero que estas tienen que ser remuneradas adecuadamente.

Juan Antonio Trujillo, camionero
Juan Antonio Trujillo, camionero |YouTube (Pódcast 'Rutas de Éxito')
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
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Hay oficios donde el relevo generacional se ha convertido en un verdadero problema. Es el caso del sector del transporte, debido principalmente a sus duras condiciones laborales. La exigencia de pasar largas jornadas en la carretera y dormir fuera de casa dificulta enormemente la conciliación familiar y personal, lo que, sumado a unos salarios que a veces no compensan el sacrificio físico y el nivel de responsabilidad, hacen que la profesión sea poco atractiva para los jóvenes.

Juan Antonio Trujillo, camionero con décadas en la carretera y más de 30 años como autónomo, habló de esto en el pódcast ‘Rutas de Éxito’, donde instó a la unidad gremial a través de plataformas asociativas para recuperar la dignidad y la calidad de vida en la profesión. Y es que, sí o sí, hay que dignificar el oficio para atraer a los jóvenes.

Trujillo, con 60 años, sigue trabajando. Actualmente conduce un tráiler con lona, operando en la zona de Cataluña, lo que le permite volver a dormir a su casa cada noche. Aproximadamente, hace entre unos 300 y 500 kilómetros al día, y avisa de que, en este sector, no existen jornadas cerradas. Tampoco horarios, pudiendo un día levantarse a las 04:00, otro a las 05:00, u otro a las 06:00 horas, según demande el servicio. Algo que no todo el mundo entiende.

Ya no la juventud, gente hasta incluso de mi edad, quiere echar 8 horitas y a casa. Entonces, vete a una fábrica, haces tus 8 horas y ya está. En un camión no puedes echar 8 horas. En un camión, si tienes que echar 12, echas 12. Si tienes que echar 14, echas 14”, advierte. Eso sí, eso no quita que se cobre lo que es justo: “Hay que sacar la faena, pero que sea remunerado también. Que si yo hago un poquito más, pues que también lo vea en el sueldo. Y eso le daría mucha categoría y mucho caché al transporte y a la juventud que quiere empezar a coger un camión”.

“Tengo la ilusión de que este volverá a ser un trabajo atractivo”

En otra comparativa, esta vez desde una perspectiva social, Juan Antonio Trujillo advierte que lo que para hoy parece imposible, que es acceder a una vivienda siendo joven, para él fue perfectamente alcanzable: “Yo me hice mi casa de chófer sin pedir un préstamo y sin nada. Me casé con la madre de mi hijo con 30 años sin pedir un préstamo, con mi casa pagada”.

Ahora, aunque era posible, tampoco quiere decir que fuera fácil: “Eso sí, hacía dos viajes Sevilla a la semana y me tiré 4 años así. No me lo han regalado. Pero es que eso lo quieres hacer ahora y no puedes. Y no me digas ‘sí claro es que antes también la vivienda valía menos pero claro también se ganaba menos’. Tenías más poder adquisitivo. Hoy ganando haciendo lo que yo haría hoy, no me la podría hacer, porque hoy ha cambiado todo. Porque hoy no te dejan vivir”, añade.

Sobre el sector en sí mismo, Trujillo hace mucho hincapié en que el negocio no se sostiene solo “pagando el gasoil y sacando algo de beneficio”. Insta a todos los autónomos a hacer bien los números (incluyendo el desgaste de las ruedas, seguros, y el hecho de que en agosto el camión puede estar parado, pero hay que seguir cobrando un sueldo).

También critica duramente a los camioneros que aceptan cargar sus camiones a precios muy por debajo del mercado solo para cubrir gastos, tirando los precios de todo el sector. Su consejo es claro: si un viaje no sale a cuenta, es preferible quedarse parado. Asimismo anima encarecidamente a los transportistas a afiliarse a la Plataforma Nacional para estar unidos.

En este sentido, argumenta que es la única manera de presionar al gobierno y a las grandes logísticas para conseguir trabajar a unas tarifas justas y dignas. “Tengo la ilusión de que este trabajo volverá a ser atractivo y la gente podrá hacer lo que yo hice hace 40 años atrás”, expresa, defendiendo que, a pesar de las dificultades y la esclavitud de los horarios (especialmente en la ruta internacional), se muestra orgulloso de ser camionero, manifestando que mueven el mundo.

“No quiero decir que seamos imprescindibles, pero somos un eslabón de lo más importante que hay en el mundo. Y más a día de hoy que se mueven las cosas de un lado al otro y lo queremos todo para ayer. Hacemos un trabajo muy grande, si nosotros paramos, se para el mundo”, concluye.

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