Si tienes en mente una escapada a Londres o Edimburgo, debes sacar el calendario, ya que, lo que hasta hace poco era un trámite ‘recomendable’, se ha convertido desde este 25 de febrero de 2026 en una barrera que no se puede romper.
Ya no basta con tener el billete de avión y el pasaporte en mano, sin la resolución favorable de la Autorización Electrónica de Viaje (ETA), las aerolíneas tienen la orden estricta de denegar el embarque en suelo español.
Lo que tienes que saber si viajas
Este cambio normativo responde a una estrategia de control fronterizo que el Reino Unido lleva desplegando desde abril de 2025, pero que ahora alcanza su fase más severa. Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, la obligatoriedad afecta a los ciudadanos de 85 países, incluyendo España.
Ya no se permite viajar solo con el justificante de haberlo solicitado: el sistema británico exige que el pasajero cuente con el ‘aprobado’ antes de poner un pie en el avión. En términos económicos y logísticos, el impacto ya no es menor. El sector turístico español sigue mirando a Reino Unido, que históricamente ha sido uno de los principales destinos para los viajeros nacionales.
Con un coste de 16 libras esterlinas, unos 18,50 euros al último cambio, la ETA se suma a los gastos fijos de viaje. Los datos oficiales del Gobierno británico sugieren realizar el trámite con al menos 72 horas de antelación, ya que, aunque muchos reciben la confirmación en minutos, los casos que requieren revisión manual pueden truncar unas vacaciones si se dejan para el último minuto.
¿Cómo obtener la autorización?
El proceso es exclusivamente digital a través de la web UK-ETA o su aplicación oficial. Es vital evitar intermediarios que inflan los precios o que, en el peor de los casos, gestionan estafas. Una vez concedida, la ETA queda vinculada a tu pasaporte durante dos años o hasta que el documento caduque, permitiendo múltiples entradas para turismo, negocios o visitas familiares de corta duración.
Sin embargo, hay una advertencia que Exteriores ha compartido: “Obtener una ETA no garantiza la entrada definitiva a Reino Unido”. Al aterrizar, el control de fronteras sigue siendo el juez final.
Además, este permiso no es un visado de estudios o trabajo. Si tu intención es mudarte o realizar cursos de larga duración, el trámite se vuelve mucho más complejo. Ahora, si eres ciudadano irlandés o tienes residencia legal en las islas, estás exento; pero para aquellos que tengan pasaporte español, la improvisación no es la solución.

