Cuando una persona recibe una herencia, es habitual preguntarse si merece la pena retrasar el pago del impuesto de sucesiones. En muchos casos, circula la idea de que basta con esperar varios años para evitar pagarlo. Sin embargo, los expertos advierten de que esta estrategia puede acabar en sanciones y problemas con Hacienda.
El abogado experto en herencias y economista David Jiménez explica que el impuesto sí prescribe, pero no en los plazos que muchos creen. Según señala, “todos, absolutamente todos los impuestos, prescriben y los impuestos de las herencias no son una excepción”, aunque matiza que “el plazo de prescripción es de 4 años y no cinco”.
Esto sitúa el límite en la práctica en unos cuatro años y medio desde el fallecimiento, siempre que la Administración no haya actuado antes. Y ahí está el principal riesgo, confiar en que Hacienda no intervenga a tiempo.
Esperar puede salir caro: Hacienda puede reclamar en el último momento
El problema de esta estrategia es que basta con un aviso de la Administración para interrumpir la prescripción del impuesto de sucesiones. En ese caso, el heredero tendrá que pagar el impuesto, además de intereses y posibles sanciones.
El propio David Jiménez lo resume con un ejemplo claro basado en su experiencia, “hemos visto requerimientos un día antes”. Es decir, incluso cuando parece que el plazo está a punto de cumplirse, Hacienda puede actuar en el último momento.
Por eso insiste en que “en absoluto tiene sentido que te la juegues”, especialmente en un contexto en el que, según explica, “hay mucho cruce de información”. En la práctica, intentar evitar el impuesto esperando puede acabar suponiendo un coste mayor. No obstante, si ya han pasado más de cuatro años y medio desde el fallecimiento sin que la Administración haya actuado, sí es posible aplicar la prescripción y no pagar el impuesto.
Otro error frecuente: confundir los plazos y tomar decisiones precipitadas
A este riesgo se suma otro problema habitual. La notaria María Cristina Clemente advierte de que muchas familias actúan con prisas porque creen que solo tienen seis meses para resolver toda la herencia.
Sin embargo, aclara que esto es un “error de base”, ya que ese plazo corresponde únicamente al impuesto. Como explica, “confundir el plazo para aceptar una herencia, que es de 30 años, con el plazo para autoliquidar el impuesto de sucesiones, que es de 6 meses” puede llevar a decisiones poco acertadas.
Para evitarlo, los expertos recomiendan planificar. David Jiménez recuerda que se puede “pedir una prórroga en los cinco primeros meses para alargarlo hasta 12”, lo que permite ganar tiempo sin exponerse a sanciones. En esa línea, Clemente destaca que disponer de más tiempo permite organizar mejor el reparto de los bienes, evitar gastos innecesarios y posibles costes posteriores como la extinción de condominio.
En definitiva, la clave no está en esperar a que prescriba el impuesto, sino en conocer bien los plazos y actuar con planificación para evitar problemas con Hacienda.

