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Las mujeres cobran 5.481 euros menos al año en Cataluña y la pobreza laboral se concentra en la agricultura, empleadas del hogar y trabajadores de la hostelería

El salario medio anual femenino subió con fuerza en 2023 y la brecha bajó del 24,2% al 20,1%, pero la parcialidad, los cuidados y la segregación laboral siguen frenando la igualdad retributiva.

Una empleada de hogar realiza sus labores
Una empleada de hogar realiza sus labores |Carlos Castro | Europa Press
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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La brecha salarial de género en Cataluña se redujo con fuerza en 2023, pero hay varios factores estructurales que siguen impidiendo cerrar esta desigualdad. La diferencia entre lo que cobran hombres y mujeres bajó del 24,2% al 20,1% en un solo año, el descenso más intenso de la última década, según el informe Bretxa salarial de gènere a Catalunya, 2023 elaborado por CCOO de Catalunya. El salario medio anual de las mujeres se situó en 27.241 euros brutos, un 6,2% más que en 2022, aunque la distancia con los hombres todavía se traduce en 5.481 euros menos al año.

La evolución de la brecha muestra que ha habido una mejora clara, especialmente en los tramos salariales más bajos. También en el salario por hora trabajada se produjo una reducción, al pasar del 13,7% al 10,2%. Sin embargo, esa corrección no significa que el problema esté resuelto, porque hay mecanismos que siguen empujando los ingresos femeninos a la baja, es decir, donde la mayor presencia de mujeres en jornadas parciales, la interrupción de las trayectorias laborales por los cuidados y la concentración en actividades peor remuneradas. La brecha baja, pero no desaparece.

Uno de los elementos que más explica esta diferencia es la jornada parcial. Mientras que el 6,4% de los hombres trabaja con este tipo de jornada, entre las mujeres el porcentaje asciende al 19,7%, más del triple. Esto hace que la comparación por hora trabajada ofrezca solo una parte de la fotografía, porque deja fuera a muchas mujeres no solo cobran menos por el tipo de ocupación que desempeñan, sino que además trabajan menos horas de forma no siempre voluntaria. La parcialidad sigue siendo uno de los principales motores de la desigualdad salarial.

La brecha también se agranda con la edad y con el avance de la vida laboral. Entre los 25 y los 34 años se sitúa en el 9,8%, pero sube hasta el 18% entre los 35 y los 44 años, una franja que coincide con la maternidad y con una mayor carga de cuidados. A partir de ahí la distancia continúa ampliándose, alcanzando el 20,8% entre los 45 y los 54 años y llega al 29,5% entre los mayores de 55. Los salarios de las mujeres crecen con los años, pero los de los hombres crecen más.

Además, la desigualdad golpea con más intensidad a los sectores y ocupaciones con peores condiciones salariales. En las ocupaciones elementales, la brecha llega al 46,7%, y en restauración, comercio y ventas alcanza el 42,9%. Pero tampoco desaparece en los niveles altos de responsabilidad, pues entre directores y gerentes, los hombres perciben de media 9.847 euros más al año que las mujeres en la misma posición. Esto muestra que la brecha no responde solo a la precariedad, sino también a la distinta valoración económica de los trabajos y a las dificultades de promoción que siguen afectando a las mujeres.

El propio informe introduce además algunas cautelas metodológicas relevantes. La encuesta salarial utilizada no incluye a las trabajadoras del hogar, un colectivo muy feminizado y con retribuciones bajas, y también tiende a invisibilizar parte de la inestabilidad laboral cuando estima salarios anuales sobre trayectorias discontinuas. Aun así, la tendencia reciente ha mejorado de forma apreciable, y el estudio sitúa en 2035 un horizonte teórico para el cierre de la brecha si se mantiene el ritmo de reducción observado en los últimos cinco años. La distancia salarial se ha estrechado, pero el mercado laboral catalán todavía sigue pagando peor a las mujeres.