Se acabó la espera infinita. Si eres inquilino y has entregado las llaves de tu piso, el propietario tiene exactamente un mes para devolverte la fianza. Si se pasa de ese plazo, la ley se pone de tu parte y obliga al arrendador a rascarse el bolsillo para pagarte intereses por cada día de retraso.
Se trata de un derecho automático que protege tu dinero y que muchos españoles desconocen al terminar un contrato de alquiler. Y es que la normativa es clara y aparece recogida en el Artículo 36.4 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

El texto legal establece que el saldo de la fianza que deba ser restituido devengará el interés legal transcurrido un mes desde la entrega de llaves. Tan solo en este año (2026), ese interés se sitúa en el 3,25%, una cifra que se mantiene estable desde 2023 y que sirve como ‘castigo’ económico para aquellos propietarios que retienen el depósito sin ninguna justificación clara.
30 días para devolverte la fianza
Este periodo de un mes no es un capricho, sino el ‘plazo de gracia’ que tiene el dueño para comprobar que el piso está en perfectas condiciones que no quedan facturas de luz o agua pendientes.
Sin embargo, una vez superados esos 30 días naturales el ‘taxímetro’ legal se activa de forma automática. No es necesario haberlo firmado específicamente en tu contrato, sino que se trata de un derecho por ley que busca agilizar los trámites y evitar que el inquilino pierda liquidez injustificadamente.
Para los propietarios, este plazo debe ser sagrado. Si tras ese mes no se ha devuelto el dinero ni se han presentado facturas o presupuestos que justifiquen posibles desperfectos, el inquilino tiene la vía libre para reclamar judicialmente no solo su fianza íntegra, sino también los intereses de demora acumulados.
¿Cómo reclamar tus intereses?
Además del control sobre la fianza, conviene recordar que, según el Artículo 20 de la LAU, todos los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato deben ser asumidos siempre por el arrendador. Esto, sumado a la penalización por el retraso en la fianza, dibuja un escenario donde el inquilino tiene más armas legales que nunca para defender sus ahorros.
Si te encuentras en la situación de que tu antiguo casero ‘se hace el sueco’, el primer paso es enviar un burofax reclamando la devolución y mencionando explícitamente el devengo del 3,25% de interés legal.
Esta comunicación oficial suele ser suficiente para que el propietario reaccione, ya que sabe que, de llegar a juicio, tendría las de perder y acabaría pagando costas procesales y una cuantía mayor por la demora.

