La guerra en Oriente Medio ya empieza a notarse en el bolsillo de los conductores españoles. Apenas unos días después de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, algunas gasolineras han subido sus precios para reflejar el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales.
La subida es, por ahora, moderada, alrededor de cinco céntimos por litro en algunas estaciones, pero muestra lo rápido que los conflictos internacionales pueden acabar afectando al precio que se paga al repostar. Es por ello que muchos conductores han empezado a llenar el depósito por precaución, ante el temor de que la guerra en Oriente Medio provoque nuevas subidas en los próximos días.
Por su parte, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, aseguró este martes que todavía es pronto para saber hasta dónde llegará el impacto de la crisis, pero subrayó que el Gobierno “estará encima de los precios” para actuar si es necesario y evitar un perjuicio mayor para familias y empresas.
“Estamos perfectamente preparados para saber qué es lo que tenemos que hacer si fuera necesario, protegiendo a través de ese escudo a nuestros ciudadanos y empresas”, afirmó en declaraciones a TVE recogidas por Europa Press, en alusión al paquete de medidas que el Ejecutivo puso en marcha tras la invasión de Ucrania en 2022.
Cuerpo recalcó que el Gobierno está siguiendo de cerca la evolución de los mercados para medir el alcance de la crisis y recalcó que todo dependerá de cuánto tiempo dure el conflicto. Admitió que, si el petróleo sigue subiendo en los próximos días o semanas, esa subida terminará reflejándose en el precio de los combustibles.
Sin embargo, insistió en que por ahora “hay que ser prudentes” y recordó que apenas han pasado unos días desde el inicio de los ataques, por lo que todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas.
El petróleo se dispara en los mercados internacionales
En los mercados internacionales, el precio del petróleo ha reaccionado con fuerza. El barril de Brent, la referencia en Europa, subió más de un 8% antes de la apertura de las Bolsas y se situó en torno a los 79 dólares. En Estados Unidos, el crudo West Texas también avanzó en una proporción similar. Algunos analistas advierten de que, si la tensión continúa o va a más, el barril podría acercarse a los 100 dólares, un nivel habitual en anteriores crisis internacionales.
La principal preocupación está en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Si ese punto estratégico se bloquea, la oferta global se reduciría de forma inmediata y los precios podrían dispararse.
Sobre esto, el ministro recordó que, aunque el gas cerró este lunes por encima de los 40 euros, durante la crisis provocada por la invasión de Ucrania en 2022 llegó a superar los 340 euros. “Esto nos da una idea relativa que nos ayuda a contextualizar”, señaló, al tiempo que reiteró la petición del Gobierno de rebajar la tensión y apostar por la vía diplomática.
Impacto indirecto en España
España no compra directamente petróleo a Irán, pero eso no significa que quede al margen de lo que ocurra en los mercados internacionales. Carlos Cuerpo explicó este lunes que la dependencia directa es “baja” gracias a que el país tiene proveedores y fuentes de energía diversificados. Aun así, reconoció que el impacto indirecto a través de la subida de los precios internacionales puede acabar afectando y deberá analizarse en los próximos días.
El ministro recordó además que cuando sube la energía, el efecto sobre la factura de la luz suele ser casi inmediato. También mencionó el llamado “escudo antiinflación” que el Gobierno puso en marcha tras la invasión de Ucrania y volvió a pedir una desescalada del conflicto actual por la vía diplomática.
En cifras concretas, hoy la gasolina 95 cuesta de media 1,499 euros por litro en España, frente a los 1,440 euros de finales del año pasado, lo que supone un encarecimiento aproximado del 4,1%. El diésel ha pasado de 1,387 a 1,457 euros por litro en el mismo periodo, un aumento cercano al 5%.
Si se toma como referencia el pasado jueves, cuando la gasolina se situaba en 1,471 euros por litro y el diésel en 1,423 euros, la subida en apenas unos días ha sido de alrededor del 1,9% en el caso de la gasolina y del 2,4% en el del diésel. Son precios todavía lejos de los máximos de 2022 y 2023, cuando se superaron con claridad los dos euros por litro, pero la tendencia al alza vuelve a poner el foco en el impacto de la energía sobre la inflación.
Los expertos recuerdan que cuando el petróleo se encarece no solo sube la gasolina. También aumentan los costes del transporte, de la industria y de muchos productos derivados, como los plásticos. El riesgo es que esa primera subida termine trasladándose a otros precios de la economía, que es lo que se conoce como efectos de segunda ronda, incluso si más adelante el petróleo vuelve a bajar.
Por ahora, el encarecimiento en las gasolineras es limitado. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que la energía reacciona con rapidez a cualquier crisis internacional. La evolución del conflicto en Oriente Medio y, en especial, lo que ocurra en el estrecho de Ormuz serán claves para saber hasta dónde pueden llegar los precios en las próximas semanas.

