Las peleas de lindes entre vecinos en muchas ocasiones terminan en batallas legales que duran años y pueden suponer un gran coste económico. Y es justo por lo que está pasando una jubilada británica de 77 años, a la que después de perder un juicio contra su vecina por una franja de 30 centímetros de terreno, la justicia le exige vender su casa, valorada en 420.000 libras (unos 490.000 euros) para saldar una deuda judicial de 113.000 libras (132.000 euros).
En conflicto comenzó cuando su vecina, de 64 años, cambió la valla que separaba sus casas. La jubilada explica en Daily Mail que esta nueva valla se había colocado dentro de su terreno, quitándole 30 centímetros de parcela, por lo que contrató a unos operarios para recuperarlo.
Lo que podía haber sido un simple roce vecinal acabó en una auténtica batalla judicial que ya dura seis años. El caso ha terminado con denuncias cruzadas y acusaciones de acoso. La factura legal, que al principio no llegaba a 14.000 libras (16.000 euros), se disparó a base de juicios y recursos hasta superar las 113.000 libras (132.000 euros). Finalmente, el juez ha condenado a la jubilada, que debe pagar la deuda y, si no tiene dinero, vender la casa para cubrirla.
La jubilada se niega a vender su casa para saldar la deuda
La jubilada tiene muy claro que no piensa abandonar su casa, que está completamente pagada y valorada en casi medio millón de euros. El plazo para marcharse ya se ha agotado, pero la anciana permanece en su vivienda, evitando abrir la puerta por miedo a que sean los alguaciles. “Me da miedo cada vez que suena el timbre o el teléfono”, admite. Asegura que tiene derechos y que va a pelear hasta el final. “Esta es mi casa y ya la he pagado. No pienso pagarle ni un euro a mi vecina”.
Su vecina, por su parte, afirma estar viviendo “una pesadilla” y teme que nunca logre ejecutar la sentencia. “Ha ignorado todas las órdenes judiciales. Esto lleva casi seis años. Me siento observada en mi propia casa”, relata en el medio. Su abogada explica que con el dinero de la venta de la casa la jubilada podría saldar la deuda y comprar otra casa, pero esta insiste, “No voy a vender mi casa. No he hecho nada malo. Solo defendí lo que era mío”.