Alemania da una lección a España con la reducción de la jornada laboral de cuatro días y tiene claro que el 73% de las empresas no volverá a trabajar cinco

Un ensayo con 45 organizaciones y unos 900 empleados concluye con un 73% dispuesto a seguir, mientras la patronal reclama flexibilidad y los economistas advierten de límites metodológicos.

Bandera de Alemania |Envato
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Aunque España mantiene en punto muerto la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, Alemania parece que sí avanza, probando una jornada laboral de cuatro días con empresas reales. El resultado tras la prueba es que tres de cada cuatro participantes no quiere regresar a la jornada laboral de cinco días, mostrando un incremento en la satisfacción de los empleados y un ligero aumento de la productividad corporativa, un hallazgo relevante en un momento de intenso debate sobre la organización del tiempo de trabajo y el estancamiento económico del motor europeo.

El proyecto ha involucrado a 45 organizaciones y a unos 900 trabajadores bajo la supervisión analítica de la Universidad de Münster y el impulso de la consultora Intraprenör, junto a la organización internacional 4 Day Week Global. La fórmula elegida se basó en el modelo que mantiene el 100% del salario a cambio de trabajar el 80% del tiempo con el compromiso de conservar el rendimiento intacto, es decir, ser igual de productivo en un tiempo menor. A lo largo del semestre, las organizaciones participantes ensayaron diferentes vías de aplicación con una reducción media de la jornada de casi cuatro horas semanales.

Reducir la jornada laboral mejoró la salud mental y la productividad

La eficacia de la iniciativa se ha cimentado en una profunda reestructuración de los procesos internos. Más de la mitad de los empleadores optó por eliminar o acortar la duración de las reuniones corporativas. Una cuarta parte invirtió de forma directa en nuevas herramientas digitales y programas informáticos para agilizar las tareas cotidianas.

Gracias a estas optimizaciones la carga laboral efectiva disminuyó y propició que el 82% de las plantillas desee mantener el nuevo horario. Los datos recopilados por el equipo investigador revelan que el personal experimentó menos estrés, reportó una mejor salud mental y ganó una media de 38 minutos adicionales de sueño a la semana.

Carsten Meier, directivo de la firma promotora Intraprenör, resumió el programa al afirmar que “las empresas donde los empleados trabajan solo cuatro días a la semana están, en promedio, muy satisfechas, y no menos exitosas”. Pese a estos datos optimistas el perfil de las entidades inscritas limita la capacidad de proyectar las conclusiones al conjunto de la economía nacional. La gran mayoría de los participantes pertenece al sector de los servicios como estudios de arquitectura, guarderías o asesorías y tan solo seis compañías operan en el tejido industrial.

Las contras de una reducción de jornada laboral

El Instituto Económico Alemán, entidad vinculada a la patronal, ha planteado diversas objeciones metodológicas al ensayo. El experto en mercado laboral Holger Schäfer argumenta que la selección de los participantes no fue aleatoria sino voluntaria y por tanto predispuesta a valorar favorablemente el formato. Los críticos señalan que la mejora del rendimiento podría derivar exclusivamente de la innovación tecnológica y no de la reducción horaria. Advierten además del peligro macroeconómico que supone incentivar una menor jornada en un país que se enfrenta a una grave escasez de mano de obra cualificada a causa del progresivo envejecimiento demográfico.

La clase política y sindical mantiene una postura de abierta cautela ante una hipotética regulación a escala nacional. Los representantes del partido liberal FDP sostienen que “trabajar menos no resolverá una crisis” económica ni revertirá la falta de prosperidad actual. Por su parte Anja Piel, miembro de la junta directiva de la Confederación Alemana de Sindicatos, alertó de que el sistema puede convertirse en un paquete engañoso si la misma carga de trabajo se comprime en menos días y aumenta de forma indeseada la presión sobre el empleado.

Steffen Kampeter, director general de la asociación patronal alemana BDA, recordó que los ciudadanos del país ya se encuentran entre los que menos horas trabajan al año en comparación con el resto del mundo. El representante empresarial defendió que el enfoque debe centrarse en la flexibilidad y no en la reducción del tiempo al proponer que empresas y trabajadores alcancen acuerdos para “trabajar más horas de lunes a jueves y tener el viernes libre” allí donde la operatividad del negocio lo permita.

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