En los últimos años, las plataformas de reparto a domicilio se han convertido en una salida laboral habitual para muchos migrantes en España, al igual que otros empleos como el de albañil o fontanero. Aplicaciones como Glovo permiten empezar a trabajar con relativa rapidez y elegir, en teoría, cuánto tiempo dedicar a la jornada. Sin embargo, esa flexibilidad también implica largas horas sobre la bicicleta o la moto y una presión constante por cumplir objetivos diarios para que el trabajo sea rentable.
Un ejemplo de esta realidad es el testimonio de Yerfran, un joven venezolano que trabaja como repartidor de Glovo en Madrid. Su historia ha sido compartida en un vídeo publicado en TikTok por el creador de contenido Boris Luque (@borisluque88), grabado en plena Gran Vía, una de las zonas con más pedidos de la capital. En la entrevista, Yerfran explica con naturalidad cuánto gana, cómo organiza su tiempo y qué consejos daría a quienes empiezan en este sector.
Cuánto gana un repartidor de Glovo trabajando todos los días
Según cuenta Yerfran, sus ingresos dependen directamente de la meta diaria que se marque. “Todo depende de cómo le quieras echar bolas”, explica. En su caso, “yo por ejemplo a diario me hago 50 euros, pero porque es mi meta”. Alcanzando esa cifra, prefiere terminar antes la jornada y volver a casa temprano.
Con ese ritmo, asegura que a la semana consigue alrededor de 350 euros y, a final de mes, unos 1.200 euros. No obstante, reconoce que hay otros repartidores que optan por jornadas mucho más largas: “Hay amigos que se tiran 100 o 150 euros diarios, pero trabajan hasta tarde”. Es decir, el ingreso puede aumentar, pero a costa de muchas más horas en la calle.
Un detalle clave es que Yerfran no libra ningún día. Cuando el entrevistador le pregunta si descansa, su respuesta es clara: “No, no libro ningún día”, matizando que es por voluntad propia. Para él, trabajar los siete días de la semana forma parte del sacrificio necesario para mantener un ingreso estable.
Repartir en la Gran Vía y empezar desde cero
El vídeo, grabado en uno de los puntos más concurridos de Madrid, muestra la realidad del reparto en zonas de alta demanda como la Gran Vía, donde el volumen de pedidos es constante, pero también lo es el estrés del tráfico, los peatones y los tiempos de entrega.
A quienes están empezando como riders, Yerfran les lanza un mensaje de ánimo: “Que no se rindan, porque al principio es complicado. Todo es un proceso”. También apunta que no todo depende de la suerte o de la cuenta que te toque en la plataforma, ya que, según él, “no muchas cuentas son buenas, como tampoco hay cuentas malas”.
Su testimonio refleja una realidad común entre muchos repartidores: ingresos ajustados, jornadas sin descanso y la necesidad de marcarse objetivos diarios para que el trabajo merezca la pena. Una situación que, pese a la popularidad de estas plataformas, sigue generando debate sobre las condiciones laborales de quienes pedalean cada día para que los pedidos lleguen a tiempo.