Un estudiante demanda al campus en el que vivía por sacar sus cosas del apartamento pese a tener vigente el contrato: tendrán que indemnizarle con 600.000 euros

El joven había renovado el contrato y abonado seis meses por adelantado, pero al regresar encontró el apartamento vacío y sin ninguna de sus pertenencias.

Un joven saliendo de una residencia de estudiantes |Envato Lab
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Que el casero entre sin permiso en la vivienda es una de las situaciones más graves a las que se puede enfrentar un inquilino, pero peor aún es cuando retira las pertenencias de la casa alquilada. Esto es justo lo que le ha pasado a un estudiante estadounidense que denunció a su residencia tras descubrir que su apartamento había sido vaciado a pesar de tener el alquiler al día.

Según informa la revista People, el joven vivía en un apartamento dentro del campus gestionado por una empresa. Al recibir un aviso de desalojo, su madre contactó con la residencia para confirmar la renovación del contrato. El 18 de julio envió un cheque por valor de 3.810 dólares, correspondiente a seis meses de alquiler. El pago fue cobrado el 25 de julio.

Sin embargo, cuando el joven regresó al apartamento para comenzar el nuevo semestre, descubrió que todas sus pertenencias habían desaparecido. Según la denuncia, un representante de la empresa reconoció que se había producido una retirada indebida y que los objetos no habían sido almacenados adecuadamente, lo que provocó su deterioro o destrucción.

El joven reclama los daños en sus pertenencias y perjuicio académico

Aunque en un primer momento los representantes de la residencia aseguraron que compensarían al estudiante, nunca se formalizó ninguna propuesta, lo que llevó al joven y a su madre a acudir a un abogado y presentar una demanda.

Además del daño material, la denuncia recogía el impacto emocional y académico del incidente. El estudiante se vio obligado a ausentarse al inicio del curso, lo que comprometió su rendimiento y puso en riesgo varias becas.

Tras el juicio, un jurado falló a favor del estudiante y condenó a la empresa a pagarle 692.500 dólares (casi 600.000 euros), de los cuales 230.000 corresponden a daños compensatorios y 462.500 a daños punitivos. Además, según su abogado la empresa deberá abonar dos años de intereses al 8 % anual, conforme a la legislación del estado.

El jurado concluyó que la empresa había incurrido en conversión ilegal de bienes muebles, incumplimiento de contrato y negligencia en la gestión y formación de su personal. También violó la Ley de Prácticas Comerciales Desleales de Carolina del Sur.

“Me alegro de que me hayan dado la oportunidad de llevar esto a los tribunales y de que el jurado haya podido tomar una decisión sobre la evidencia que proporcionamos”, declaró el joven a The State tras conocerse el veredicto. Por su parte, la empresa no ha hizo declaraciones públicas sobre la sentencia.

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