Los sueldos en España se están igualando cada vez más, pero no porque todos suban, sino porque cada vez se parecen más por la parte baja. Una tendencia que podría ir a más si se consuma la nueva subida del SMI propuesta por el Gobierno para 2026. Esa es la sensación que recorre las calles y los pequeños negocios, donde muchos trabajadores y autónomos viven con ingresos ajustados, sin apenas margen para mejorar.
Según un informe elaborado por el Instituto Juan de Mariana, el salario más frecuente en nuestro país apenas supera en un 3% al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). En cifras, eso supone unos 13.800 euros anuales, solo 430 euros más que el mínimo legal. Una diferencia mínima que refleja hasta qué punto el mercado laboral se está estrechando por abajo.
En un reportaje emitido por Telemadrid, varios entrevistados ponen voz a este fenómeno. Entre ellos está Paco, dueño de una zapatería de barrio, que resume con claridad lo que significa sacar adelante un pequeño comercio en este contexto.
“Impuesto autónomo… mi sueldo está anual unos 15.000 o 16.000”
Paco trabaja cada día en su zapatería, uno de esos establecimientos de toda la vida que aún resisten en los barrios. Pero su testimonio rompe con la idea de que ser autónomo o tener una tienda implica necesariamente estabilidad o buenos ingresos.
“Impuesto autónomo… mi sueldo está anual unos 15.000 o 16.000 más”, explica Paco.
Una cifra que, en términos reales, apenas se sitúa por encima del salario mínimo. Y en su caso, con el añadido de asumir cuotas, impuestos, gastos del local y la incertidumbre constante de un comercio pequeño.
Su declaración encaja con la advertencia del reportaje: los salarios en España se estancan en un bucle peligroso, donde la nómina más habitual se acerca cada vez más al mínimo legal.
El salario mínimo sube, pero el resto no acompaña
Fernando Pinto, autor del estudio del Instituto Juan de Mariana, señala que el aumento del SMI no ha tenido el efecto arrastre que se esperaba.
“De estar creciendo todos los salarios acorde a lo que está ocurriendo con el salario mínimo interprofesional esto no es así”, afirma.
El resultado es que el sueldo más repetido entre los españoles se queda en esos 13.800 euros anuales, apenas un 3% más que el mínimo.
En la práctica, esto significa que muchos trabajadores cobran casi lo mismo, independientemente de su experiencia, sector o responsabilidad.
“Con 1.000 euros no se puede vivir”
La trabajadora de una peluquería y otra mujer entrevistada por la calle, coinciden también en el mismo salario: “Pues muy bajo, son 1.000 euros; con 1.000 euros no se puede vivir. Te lo digo porque es más o menos lo que gano yo. Justo, bastante justo”, dice una de ellas.
La frase resume la realidad de una gran parte de la población: salarios que apenas alcanzan para cubrir lo básico, mientras el coste de la vida sigue subiendo.
En Extremadura el 73% de los trabajadores cobra el SMI
El estancamiento salarial no afecta igual en todo el país. El reportaje subraya que existen enormes diferencias entre comunidades autónomas.
Extremadura es el caso más destacado: allí, casi el 73% de los trabajadores cobra el salario mínimo. En regiones como Canarias o Murcia, la cifra supera el 65%. Mientras, en Madrid, País Vasco o Navarra, el SMI lo percibe alrededor del 50%.
Una brecha que demuestra que el problema salarial no es solo individual, sino estructural.
Paco y el reflejo de miles de pequeños negocios
El caso de Paco no es una excepción. Sueldo ajustado, obligaciones fiscales, incertidumbre y la sensación de que el esfuerzo no se traduce en prosperidad.
Su frase, sencilla pero contundente, retrata una realidad cada vez más común: incluso quienes levantan la persiana cada mañana, generan empleo y sostienen el comercio local, sobreviven con ingresos que apenas se diferencian del mínimo legal.
Y mientras los salarios se igualan por abajo, la pregunta queda en el aire: ¿cómo se construye un futuro laboral si cada vez cuesta más salir de la base de la tabla?