Jesús, chatarrero: "El primer viaje nos ha aportado 87,70 euros, pero 5 euros y el pico se lo he dado al chico que estaba allí"

Este joven muestra cuánto dinero se puede sacar en un día vendiendo chatarra dando varios viajes.

Jesús, chatarrero: "El primer viaje nos ha aportado 87,70 euros, pero 5 euros y el pico se lo he dado al chico que estaba allí" |YouTube ‘El hesu17’
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¿Quién no ha visto alguna vez a personas empujando un carrito de la compra lleno de hierro, cables o restos metálicos? Algo habitual, sobre todo en las ciudades, donde se desperdicia bastante chatarra. Muchos de estos chatarreros tienen su propio negocio o chatarrería, mientras que otros solo se ocupan de cargar todo el metal que ven en coches viejos, furgonetas o carros para llevarlo al desguace y sacar algo de dinero. Y la pregunta siempre es la misma: ¿realmente se gana dinero con la chatarra?

Jesús ha querido mostrar esta realidad en un vídeo de su canal de YouTube El hesu17’, donde despeja dudas enseñando en primera persona cómo es un día vendiendo chatarra y cuánto se puede sacar por varios viajes. Su conclusión es clara desde el principio: esto no es oro fácil, es trabajo duro.

“Hoy es un día como chatarrero, vamos a ver cuánto se puede ganar vendiendo un poco de chatarra”, arranca, mientras carga la furgoneta con una montonera que tenía acumulada en casa.

Un primer viaje: 87 euros… a 40 grados

Con la furgoneta llena y un calor insoportable, Jesús llega al desguace para descargar. Allí conoce por primera vez el dinero que le puede dar un viaje llevando chatarra, eso sí, de la chatarra que tenía en casa ya y que no ha tenido que buscar en ninguna parte. 

"Pues el primer viaje nos ha aportado un total de 87,70 euros, pero 5 euros y el pico se lo he dado al chico que estaba allí", afirma, enseñando a cámara la factura o recibo que le han dado tras entregar toda la chatarra que llevaba.

Pero la chatarra no es solo cargar y cobrar, es aguantar jornadas bajo el sol moviendo kilos y kilos de metal hasta un desguace o una chatarrería, lo que lo convierten en un trabajo más duro de lo que parece.

“Hace como 40 o 41 grados… el calor y el sufrimiento que tenía”, explica Jesús.

El aluminio y las baterías: lo que más dinero dan

Jesús insiste en un detalle importante, y es que no toda la chatarra se paga igual. En su carga había también materiales mejor valorados, como aluminio y baterías.

“Esto también es aluminio y unas baterías, que eso vale más caro”, señala.

En el segundo viaje, ya con otra factura en mano, desglosa los precios:

  • 5 kg de batería, pagados a 60 céntimos
  • 7 kg de aluminio perfil, a 1,22 euros el kilo
  • Chatarra “mala”, a 30 céntimos
  • Chatarra industrial, a 22 céntimos
     

El total del segundo viaje ronda los 75 euros.

¿Es rentable vivir de la chatarra?

Con los números sobre la mesa, Jesús reflexiona sobre lo que ganan los chatarreros que tienen que buscar su propia chatarra por la calle, ya que lo que él ha llevado era chatarra que él ya tenía en casa.

“A ver, hay que tener en cuenta que la chatarra no la hemos buscado… era chatarra que yo ya tenía”.

Y ahí está la clave, porque no es lo mismo seguramente eso que salir cada día a buscar metal entre basura, escombros o lo que otros tiran. “Es una furgo llena, que no es como la gente que viene con un carrito aquí a descargar poca cosa. No sé que se pueden llevar alguien que venga aquí, igual se pueden llevar 10 o 15 euros, 20 si igual trae kilobaterías, aluminio. Criminal, criminal me parece”, aclara sobre cuánto se podría llevar alguien que va buscando la chatarra por la calle.

“De dónde coger la chatarra… porque si la tienes así es fácil, pero si la tienes que andar recogiendo… entre lo que te gastas en gasoil y el tiempo, no sé si te sale a ganar mucho”, explica sobre sus dudas de lo rentable que puede ser vender chatarra.

Un oficio invisible pero esencial

Jesús resume la experiencia con pocas palabras: “Un oficio duro, duro”. No solo por el peso o el calor, sino por lo que implica ganarse unos euros en condiciones extremas, con márgenes ajustados y mucha incertidumbre.

El vídeo termina como empezó: mostrando una realidad que casi nunca se ve, la de quienes sobreviven con pequeños viajes de metal y horas de esfuerzo.

Porque detrás de cada carrito lleno de chatarra hay algo más que hierro: hay trabajo, hay sudor y hay una pregunta abierta sobre si este negocio, realmente, compensa.

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