Los dueños de bares coinciden: "Entran 10 personas y solo piden 3 cafés. Si no vas a consumir, ¿a qué vas al bar?"

Muchos establecimientos se están viendo obligados a anunciar mediante carteles lo que antes era de sentido común.

Los dueños de bares coinciden: "Entran 10 personas y solo piden 3 cafés. Si no vas a consumir, ¿a qué vas al bar?" |Antena 3
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¿Quién no ha entrado alguna vez en un bar solo para usar su baño, sin llegar a consumir nada? Esta práctica se está haciendo cada vez más habitual, sobre todo en lugares céntricos o donde las masificaciones se producen con demasiada frecuencia. Y ya no solo eso, con el auge del uso del patinete cada vez vemos más de estos ocupando espacio en el suelo de los locales de hostelería, algo que dificulta más si cabe la labor de los camareros, que a veces tienen que ir esquivándolos para poder dar su servicio. Por todo esto, los bares ya no pueden más y están empezando a tomar medidas cada veza más tajantes.

Carteles con mensajes tan básicos como necesarios que los dueños de los bares se están viendo cada vez más obligados a poner dicen "consumición mínima", "baños solo para clientes" o "prohibido introducir patinetes". La idea es solo organizar el espacio y evitar conflictos, especialmente en locales con gran afluencia de público o en ciudades muy concurridas.

"No son reglas nuevas, sino recordatorios de sentido común", comentaba un cliente para Antena 3. En la puerta de muchos establecimientos se ven cartas o menús y también hay carteles que recuerdan normas básicas.

Esta regulación responde, sobre todo, a transformaciones sociales y a nuevos hábitos de consumo. La afluencia masiva en determinados establecimientos, la llegada de grupos grandes o el aumento del uso de patinetes eléctricos han hecho que comportamientos que antes se entendían sin necesidad de explicarlos ahora deban dejarse claros: sentarse sin pedir nada, ocupar más espacio del necesario o introducir objetos que dificultan el paso.

Una tendencia que se extiende por toda España

Este fenómeno ya se observa en distintas ciudades, desde Vigo hasta Madrid o Barcelona, donde los locales con mayor volumen de clientes han tenido que adaptarse. En Vigo, el Café Van Gogh es un ejemplo. Su propietario y administrador, Jordi Casado, explica el motivo de estos avisos en una reciente entrevista con Antena 3: "Hay veces que entran 10 personas y solo piden 3 cafés. Esto es un negocio: tenemos que cubrir gastos y pagar al personal. Los carteles ayudan a evitar malentendidos y conflictos innecesarios".

Casado pone como ejemplo la limitación de carritos, que responde principalmente a razones de seguridad. En momentos de gran afluencia, los objetos voluminosos pueden dificultar el movimiento dentro del local y complicar una evacuación. "Limitar carritos en ciertas zonas no es por capricho, sino para garantizar la seguridad y la evacuación en caso de emergencia", aclara.

Jordi Casado, propietario de Café Van Gogh | Antena 3

El contexto económico también influye

La situación actual de la hostelería en España también ha empujado a tomar este tipo de medidas. Tras los cierres derivados de la pandemia, muchos negocios han tenido que afrontar deudas, un aumento de los costes y una mayor presión turística en determinadas épocas. En este escenario, organizar mejor el espacio y recordar ciertas normas básicas se ha vuelto imprescindible.

La reacción de los clientes

Entre los clientes, la respuesta suele ser bastante práctica. Un joven que toma un cortado lo resume así: "Si no vas a consumir, ¿a qué vas al bar?". Una pareja que desayuna cerca coincide: "Nos parece bien, siempre que te avisen antes". Otra clienta añade: "No es justo ocupar una mesa si no consumes; quitas espacio a quien sí quiere consumir”.

Incluso las limitaciones sobre carritos son, en general, bien entendidas. Muchos clientes consideran que se trata de una cuestión de organización y seguridad, más que de comodidad.

De la costumbre a tener que verlo por escrito

Casado recuerda que antes de la pandemia y del auge del turismo masivo, estas reglas no necesitaban explicarse: la relación entre cliente y establecimiento se basaba en la confianza. "Se pedía algo, se ocupaba la mesa y todo fluía", comenta.

Sin embargo, los cambios en los hábitos sociales, la presencia de patinetes y la saturación de algunos espacios han alterado esa dinámica. "Esto siempre ha existido. La diferencia es que ahora, parece necesario recordarlo para todos", concluye.

En esta línea, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que los establecimientos pueden fijar las condiciones de su servicio, siempre que no vulneren derechos fundamentales ni contravengan la normativa. Dentro de ese marco, medidas como exigir un consumo mínimo o limitar el tiempo de estancia pueden considerarse válidas, siempre que se comuniquen previamente al cliente.

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