Con la vivienda por las nubes, comprar casa es una misión imposible en España. En este escenario de inflación, el éxito de Ángel choca con la situación de miles de jóvenes que ven inalcanzable emanciparse.
El abogado aclara que el artículo 47 de la Constitución es un principio rector que inspira las leyes, pero no permite exigir una vivienda ante los tribunales ni dejar de pagar el alquiler amparándose en él.
Lleva más de tres meses sin poder entrar en su piso de alquiler, pese a seguir pagando 600 euros al mes, y denuncia que nadie interviene para devolverle el acceso a su vivienda.
Aunque el inquilino pueda asumir los gastos de comunidad, el pacto solo es válido si el contrato fija expresamente su importe anual conforme al artículo 20 de la LAU.
Atribuye la mayor presión del mercado de la vivienda al desequilibrio entre la escasez de nueva construcción y la demanda, que continuará tensionando los precios.
La justicia considera que, al tratarse de actividades molestas reiteradas, permiten resolver el contrato de alquiler según establece la ley de arrendamientos urbanos.
Cada día, 1.700 personas llegan a España buscando un futuro. Muchos aterrizan con contrato en mano, pero pronto chocan con la realidad de un mercado del alquiler que devora los salarios.
Con el alquiler por las nubes, los pequeños inversores han encontrado su mina de oro: el alquiler por habitaciones. Una tendencia al alza que busca rentabilidad máxima donde los precios ya no pueden subir más.
Esta empresaria revela cómo ha montado un imperio con el alquiler de trasteros. ¿Su secreto? Un negocio que ya le reporta miles de euros limpios de beneficio cada mes.
La justicia considera que el historial de actividades molestas, peligrosas e ilícitas hacía insoportable la vida de los vecinos, por lo que valida el desalojo.
Aunque el 85% de los propietarios españoles solo tienen una o dos viviendas, muchos viven de ese alquiler. Jesús lo ha perdido y ahora tiene que vivir con su hija en un piso diminuto.
Este joven trabajador se vio obligado a buscar una alternativa que se acoplara a su bolsillo. Ahora, gasta solo 600 euros al mes en vivir de esta forma.
La justicia ha considerado que el arreglo de una lavadora es una “pequeña reparación” por uso ordinario y no una obra de habitabilidad, obligando al inquilino a asumir el coste.
España tiene una de las edades de emancipación más altas de Europa. Sin ahorros, comprar es imposible y el alquiler se vuelve un impuesto vitalicio para quienes no pueden permitirse vivir solos.
Comprar casa hoy es un reto debido al aumento del 12,8% del precio en el último año. Mientras las mayorías sufren para hipotecarse, unos pocos logran cazar auténticas oportunidades.
Su historia ilustra cómo el encarecimiento de la vivienda en España está obligando a los pensionistas a compartir piso para poder afrontar el alquiler.
Se calcula que la compra de solo un metro cuadrado ya ronda los 2.000 €/m² a nivel nacional, una situación que ha obligado a los jóvenes a buscar alternativas extremas.
Miles de jóvenes no pueden ahorrar y siguen compartiendo piso: una habitación ya consume más del 30% de su sueldo. Mientras, casos como el de Carlos, con varios pisos en propiedad, son la otra cara de la moneda.
Ni la tenencia de animales ni la existencia de hedor bastan para desahuciar a un inquilino si no se acredita un riesgo real para la salud, sobre todo en contratos protegidos por la antigua LAU.
Rechaza indemnizar a una arrendadora que reclamaba más de 630.000 euros por no poder aplicar el IPC a sus contratos durante el fuerte repunte inflacionario provocado por la guerra en Ucrania.
Frente a los altos precios de alquiler que afrontan los españoles, muchos, como Esther, tienen que buscar alternativas en pocos metros cuadrados para poder darle un descanso a su bolsillo.
Aunque el 85% de los propietarios españoles solo tienen una o dos viviendas, muchos viven de ese alquiler. Elena lo ha perdido y ahora no tiene un techo para vivir con su hijo con TDAH y su madre con Alzheimer.
Con un déficit de 600.000 viviendas, precios de alquiler que superan el 40% del salario medio y una regulación que no protege el alquiler por habitaciones, miles de personas terminan viviendo en pisos colmena o alojamientos precarios.
El banco, como casero, incumplió su obligación legal de conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad y tendrá que pagar a la inquilina por los gastos que asumió para arreglar el piso.
En una España donde el alquiler ya alcanza los 14,6 euros por m2, muchos jóvenes desesperados por gangas se encuentran cada vez más con pisos dudosos como este.
Entregar miles de euros de fianza de golpe, se empieza a convertir en la norma para entrar a un piso. El problema viene cuando se convierte en una batalla para recuperar ese dinero.
Este joven relata las grandes dificultades que enfrentan los jóvenes para poder independizarse, obligados a irse de las grandes ciudades, aunque sean donde han nacido, lo que califica de “muy doloroso”.
La justicia confirma que los desperfectos excedían el uso normal y que tanto él como su fiadora deben responder solidariamente por los destrozos ocasionados en la vivienda.
El alto tribunal avala la extinción del contrato cuando los familiares no comunican en plazo el fallecimiento ni su voluntad de subrogarse, aunque continúen abonando la renta.
Los precios desorbitados del alquiler han llevado a muchos españoles a buscar alternativas impensables como vivir en pocos metros cuadrados para poder llegar a fin de mes.
Llegó a España con una maleta llena de sueños y el deseo de darle una vida mejor a su familia. Hoy, la crisis de vivienda obliga a esta mujer a compartir piso con cuatro personas.