Los vallados de jardines en muchas ocasiones suelen generar conflictos entre los vecinos, y una obra que se realiza en muchas ocasiones por privacidad y seguridad termina en un conflicto legal o con la retirada del cercado. Y es justo lo que ha pasado en un barrio londinense en el que la instalación de una valla de madera de 1,8 metros ha generado una fuerte polémica entre residentes, y ha terminado con una orden de demolición del ayuntamiento.
Según informan desde el medio británico The Sun, el propietario de la vivienda, construyó la valla alrededor de su casa en 2024 sin contar con autorización urbanística previa. Su intención, según explicó más tarde, era dar mayor privacidad y seguridad a su familia con niños pequeños, ya que la casa se encuentra en una parcela en esquina muy expuesta.
Sin embargo, la valla fue mal recibida por algunos vecinos, que la consideraron excesivamente alta, antiestética e inapropiada para el entorno. Entre ellos, su vecino de al lado, que presentó una denuncia formal al ayuntamiento y publicó una objeción oficial en el portal vecinal. En su escrito, denunció que la valla bloquea las vistas, rompe la estética del barrio y supera el límite legal de altura en varios tramos. Además, añadió otras quejas por ruidos de obras en domingo, algo también restringido por normativa local.
El ayuntamiento ha ordenado la retirada de la valla
Tras la denuncia, el propietario de la casa presentó una solicitud en el ayuntamiento para poder conservarla, pero ha sido rechazada. La administración la califica como una estructura “dominante, incongruente y visualmente molesta” y por ello emitió la orden de demolición.
No obstante, el vecino no se rinde, y ha recurrido la misma ante la Inspección de Planificación, un organismo público que actúa como tribunal en materia urbanística en Reino Unido. Hasta que se dicte una resolución definitiva, la valla sigue en pie.
Esta disputa además ha dividido al barrio, ya que algunos vecinos defienden el derecho de que se instale para proteger la privacidad y seguridad de la casa, mientras otros consideran que ignora las reglas comunes del barrio y sienta un precedente peligroso si se permite su legalización.