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Nelsy (45 años), empleada del hogar: “Dejé a mis hijos de tres, cinco y 13 años en El Salvador para limpiar casas 12 horas al día en este país"

España alberga a casi 600.000 inmigrantes en situación irregular. Son personas que sacrifican el estar con sus familias para emigrar y garantizar un futuro mejor a los suyos.

Imagen ilustrativa.
Nelsy (45 años), empleada del hogar: “Dejé a mis hijos de tres, cinco y 13 años en El Salvador para limpiar casas 12 horas al día en este país" |Canva.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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España ha cerrado 2025 con un récord histórico de 3,7 millones de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social, el 16% del total nacional. De ellos, cerca del 86% tienen papeles, pero se estima que cientos de miles siguen trabajando en la economía sumergida, especialmente en sus primeros años mientras intentan regularizar su situación. 

Las mujeres inmigrantes suelen entrar en el mercado laboral por el servicio doméstico y la limpieza, un sector con alta demanda y barreras de entrada bajas, que se ha convertido en la ‘puerta de entrada’ para muchas de ellas.

“Estaba todo el día disponible”

Nelsi Ayala conoce muy bien esta situación. Llegó a España desde El Salvador en 2007 para “pagar una deuda”, tal y como confesó a EL PAÍS. Dejó  a su marido y a sus tres hijos, que entonces tenían entre tres, cinco y 13 años, al cuidado de los abuelos paternos. Vendía comida por las calles con un puesto, y su marido, que era técnico electromécanico, compró un ordenador a plazos. 

Confiesa haber llegado por la deuda, que debido a que les ahogaba, decidió dar el salto y viajar miles de kilómetros de su hogar para acabar con ella. “En seis meses pagué la deuda y le devolví el dinero que me habían dejado para el pasaje a mi madre, mi hermana y mi tía”, detalla.

Su madre, ya en España, le indicó que se presentara en una agencia regentada por Petrita, una mujer que daba trabajo a inmigrantes sin papeles. Días después, Nelsi entró de interna en una casa por 700 euros al mes.

“Te despiertan a cualquier hora de la noche para que, por ejemplo, les hagas un té. Yo estaba todo el día disponible y el domingo, que tenía libre, me iba por ahí a vagabundear, a estar sola por la calle”, recuerda la mujer al medio de comunicación. 

Siempre en contacto

Durante siete años, ella y su marido trabajaron sin descanso para reunir el dinero suficiente para traerse a sus hijos. Cada día hablaba por videollamada, les ayudaba con los deberes y les felicitaba por sus cumpleaños.

Cuando por fin volvieron a El Salvador, el reencuentro fue desgarrador. La más pequeña rechazó a su madre. A los más pequeños les dijeron que irían de vacaciones a Madrid, y el mayor, de 20 años, decidió quedarse en el país.

“Por su jornada laboral, todo incluido, gana al mes unos 1.200 euros, a lo que suman los 800 euros que gana su marido”, detalla el reportaje. Y aunque su criterio es bueno con respecto a sus jefes actuales, varios años trabajando en decenas de casas, le dejaron una experiencia sin igual. 

Nelsi encadenaba jornadas maratónicas de 12 horas al día entre oficinas y domicilios particulares. Aunque a principios de este 2026 se aprobó la regularización de más de 500.000 personas sin papeles, su historia, mostrada por EL PAÍS en 2022, personifica una precariedad que, pese a los avances legales, sigue latente en la sociedad española.