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María Dolores, estudiante de universidad con 95 años: "Las siestas de mi marido eran muy largas y por no despertarlo acabé matriculándome"

Los datos muestran que hay cerca de 70.000 alumnos mayores de 55 años matriculados en programas universitarios en España, siendo las mujeres las que abarcan el 65% del alumnado.

La mujer, en una de sus clases.
María Dolores, estudiante de universidad con 95 años: "Las siestas de mi marido eran muy largas y por no despertarlo acabé matriculándome" |'Directo al grano'.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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A sus 95 años, María Dolores Busó ha roto todos los esquemas de la jubilación tradicional. Esta malagueña, que en su juventud estudió Magisterio, decidió hace un cuarto de siglo que quedarse en casa no era una opción mientras su esposo descansaba. 

Hoy, esta mujer es la alumna más veterana de la Universidad de Málaga y cada día demuestra que la curiosidad no tiene fecha de caducidad. 

Su historia no es la única. Los últimos datos muestran que cerca de 70.000 alumnos mayores de 50 años llenan las aulas españolas. Y es que la matriculación de jubilados ha crecido un 15% en los últimos tres años, consolidando un perfil de estudiante que busca conocimiento por puro placer y socialización.

Un aula liderada por mujeres 

De acuerdo a las estadísticas, cerca del 65% del alumnado sénior en España es femenino. Los sociólogos apuntan a una ‘deuda histórica’, ya que muchas mujeres de esta generación priorizaron el cuidado del hogar frente a sus estudios. María Dolores encaja en este perfil: “Estudié una carrera para ser maestra, pero no me enseñó a vivir”, confiesa en Directo al grano.

Tras enviudar, la universidad se convirtió en su tabla de salvación. Para ella, acudir a clase tres tardes por semana es lo que la mantiene activa y conectada con el mundo. Como ella misma explicaba en Diario Sur, “si yo no tuviera tres días por la tarde, puede que no saliera de mi casa”.

“Llevo viniendo a la universidad 25 años”

Lejos de conformarse como oyente, María Dolores se ha matriculado en cuatro asignaturas: salud cerebral, literatura medieval, memoria y técnicas para usar aparatos digitales. Esta elección no es casual; la ciencia respalda que estudiar a edades avanzadas genera una reserva cognitiva que retrasa síntomas de enfermedades como el Alzheimer. 

Además del beneficio médico, existe un factor de actualización tecnológica. Muchos mayores se inscriben para no quedarse atrás en un mundo que no para de avanzar digitalmente. Es por ello que María Dolores no pierde el tiempo en confesar que a pesar de su edad, “estoy contentísima de estar aquí… Soy feliz”.