Logo de Huffpost

Los vecinos denuncian a una pareja por decorar su jardín con 30 gnomos, estatuas y un gran comedero: “Es una vergüenza para la zona”

La pareja instaló la decoración e incluso un pozo sin las licencias oportunas y recibió varias quejas por el impacto visual y la iluminación, aunque el ayuntamiento finalmente las autorizó.

Una imagen del jardín
Una imagen del jardín |SWNS
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

La decoración de patios y jardines puede convertirse en un motivo de conflicto entre vecinos, ya sea porque rompe con la estética del barrio o porque genera molestias relacionadas con la iluminación, el ruido o incluso las plantas. Lo que para unos es una forma de expresarse, para otros puede resultar excesivo, fuera de lugar… y es lo que le ha ocurrido a una pareja que decidió llenar su jardín de gnomos y elementos ornamentales, que desató una oleada de quejas en su vecindario.

La pareja residente en Lancashire, Reino Unido, decidió decorar su jardín colocando más de 30 gnomos, estatuas de leones, un pozo ornamental, dos pérgolas y un gran comedero para pájaros. Las estructuras, según informaron desde The Sun, se colocaron sin solicitar los permisos y licencias previos, lo que llevó a varios vecinos a presentar reclamaciones ante el Ayuntamiento.

Algunos residentes calificaron el conjunto como “no agradable a la vista” y compararon el jardín con una “fiesta de té del Sombrerero Loco”. Una de las quejas advertía de que “el pozo extra grande con sus luces intermitentes (…) contribuye a que el tráfico disminuya la velocidad o se detenga en la carretera para mirar con incredulidad”, algo que consideraban “muy peligroso para otros usuarios de la carretera”. Otro vecino afirmó que si le daban la razón a sus vecinos, y podían dejar esa decoración en el jardín, sería “una vergüenza para la zona”.

También hubo críticas por la iluminación exterior, que según otro escrito estaba “por encima del nivel de cualquier casa normal”, y por la supuesta falta de armonía con el entorno. Incluso se mencionaron problemas de ratas y excrementos de palomas relacionados con la pajarera instalada en el jardín.

El ayuntamiento autoriza la decoración 

Tras recibir una carta en la que se les informaba de que necesitaban permiso urbanístico, la pareja presentó una solicitud para regularizar las instalaciones. La petición generó ocho objeciones formales por parte de vecinos, pero finalmente un técnico municipal recomendó su aprobación.

En su informe, el responsable de planificación concluyó que las instalaciones eran “adecuadas a un entorno de jardín” y que “la intensidad y dirección de la iluminación no afectan materialmente los niveles de luz hasta el punto de causar molestias a los vecinos o la vida silvestre”. Además, la autoridad local de carreteras no planteó objeciones respecto al posible impacto en el tráfico.

La decisión permitió que la pareja pudiera dejar los gnomos y el resto de elementos que decoraban su jardín. “Me alegré cuando el consejo aprobó nuestra solicitud porque no estábamos seguros de si lo harían”, explicó el hombre en el medio.  Defendió que se trata de su propiedad y que todo lo instalado está dentro de su jardín. “Es nuestra propiedad, y lo que hicimos fue en nuestro jardín. Amamos el jardín y a los gnomos; nos hacen felices, los niños los adoran”, afirmó.

Según la pareja, las quejas fueron de solo “dos o tres vecinos” y para ellos, el jardín, lejos de ser un horror y desentonar con el resto del barrio, es una forma de expresión que aporta color y diversión al vecindario.