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Un camarero denuncia que su pensión es de 200 euros tras un accidente laboral que lo llevó a 17 operaciones: trabajaba 40 horas, pero su contrato era de 10

De acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Economía Social, el año pasado cerró con 55.000 accidentes laborales con baja médica, siendo cada vez más comunes este tipo de bajas de trabajadores que aseguran tener contratos con irregularidades.

Un camarero en España.
Un camarero denuncia que su pensión es de 200 euros tras un accidente laboral que lo llevó a 17 operaciones: trabajaba 40 horas, pero su contrato era de 10 |iStock.
Fátima Pazó
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España alcanzó un récord de 1,82 millones de empleados en hostelería según la EPA, pero Juanma es el rostro de la precariedad tras esas cifras: un camarero y repartidor cuyo futuro se truncó tras un grave accidente de tráfico.

Como él, miles sufren el "fraude a tiempo parcial": contratos de 10 horas que ocultan jornadas reales de 40. Es una práctica común que ahorra costes a la empresa, pero que se convierte en la ruina del trabajador ante una catástrofe.

Cuando el sistema falla por accidente, enfermedad o jubilación, solo computan las horas legales. Para Juanma, ese ahorro empresarial significó quedar desprotegido cuando más lo necesitaba, demostrando que la precariedad laboral tiene consecuencias físicas y vitales devastadoras.

“Estuve a punto de morir” 

Trabajar en la hostelería no solo exige resistencia física, sino que muchas veces implica cargas mentales, turnos partidos y ausencia de conciliación. Quienes trabajan en bares o restaurantes suelen encadenar jornadas de mediodía y noche, lo que hace casi imposible descansar o mantener una rutina familiar.

A este ritmo frenético se suma la precariedad de los contratos. Para muchos empleados del sector, como Juanma, se ha vuelto normal que las horas extra nunca aparezcan en la nómina, una irregularidad que solo muestra su cara más amarga cuando llega la tragedia. En su caso, fue un accidente lo que frenó en seco su rutina: “Estuve a punto de morir y llevo 17 operaciones encima”, recuerda a Equipo de Investigación, programa de La Sexta.

Informe clínico de Juanma. ('Equipo de Investigación').

El siniestro lo dejó literalmente roto: “Me partí por 40 sitios entre espalda, costillas, pelvis y mano”, dice. Sin embargo, tras tres años de una durísima rehabilitación, Juanma descubrió que las secuelas no eran solo físicas. Al intentar rehacer su vida, se topó con que su pensión por incapacidad no llega ni a los 200 euros al mes. Con ello, el hombre debe pagar todos los servicios que se necesitan para mantener su día a día.

Este castigo económico no se debe a un error administrativo, sino que se trata de la letra pequeña que aceptó para poder trabajar. “Mi contrato era de solo 10 horas semanales cuando yo trabajaba 40”, explica. 

Y es que, aquel ‘ahorro’ que beneficiaba a la empresa mientras él servía mesas o repartía en moto, se ha convertido en toda una condena. “Debería cobrar cerca de 800 euros”, señala, pero no es así. 

“No he recibido ninguna llamada de mi jefe”

Los sindicatos señalan que casos como el de Juanma son más comunes de lo que parecen. Muchos se escudan en ‘maquillar’ los contratos de camareros, repartidores o ayudantes de cocina para garantizarles un trabajo estable. 

Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, la hostelería cerró el 2025 con más de 55.000 accidentes laborales con baja médica. Aunque la gran mayoría se califican como ‘leves’, cada año, decenas de trabajadores quedan en una situación de vulnerabilidad extrema debido a secuelas graves o incapacitantes. 

Imágenes de la situación de salud de Juanma. ('Equipo de Investigación').

En el caso de Juanma, tras recibir la baja laboral, confiesa que recibió una indiferencia por parte de su jefe, ya que asegura que “en ningún momento he recibido una llamada”. Pero el abandono no fue solo emocional, sino también legal. 

El hombre señala que, la misma noche del siniestro, se dio la orden de falsear el registro de horas para encajar con su contrato parcial. De confirmarse, este intento de ocultar la jornada real, supondría un grave fraude documental para eludir responsabilidades. 

Aunque este es un caso que se viralizó por televisión en 2022, este tipo de sucesos no se han detenido, sino que de acuerdo a los datos oficiales, cada año es común ver empleados que sufren estas situaciones.