Llegar a fin de mes no es sencillo para muchos hogares y más ahora con la creciente subida de precios. Pero es que, el reto se multiplica cuando en casa no viven ni dos ni tres, sino doce. La familia Puche Martínez, con diez hijos, son la muestra de ello, donde tienen que hacer un autentico encaje de bolillos para poder llegar a final de mes.
En un reportaje emitido por la cadena autonómica ‘La 7’, los padres han explicado cómo encajan todos los gastos con los ingresos disponibles. “Nuestros dos salarios suman 4.000 euros, gastamos 1.500 en comida y recibimos una ayuda anual de 1.200”, relata. Esas cuentas, aseguran, son las que marcan su día a día, pues también hay que contar con vivienda, colegio, ropa, suministros y, por encima de todo, la alimentación. Vamos, los gastos esenciales del día a día.
La parte logística es evidente, pero el impacto económico es directo. En una casa con menores en distintas edades, cada comida se convierte en una operación de equipo y, al mismo tiempo, en un gasto fijo difícil de ajustar. “Somos 12 para merendar, para desayunar y para cenar”, relatan en el reportaje. Y añaden el dato que mejor explica la magnitud del presupuesto mensual: “Solo en comida estamos gastando cerca de 1.500 euros”.
Según explican, es un desembolso que se mantiene de forma estable por la necesidad de cubrir desayunos, meriendas, cenas y menús completos, con niños en etapa de crecimiento. A ese ritmo, el margen para imprevistos o para pequeñas compras no esenciales se reduce al mínimo.
La familia también ha detallado qué apoyo reciben por su condición de familia numerosa. “Tenemos aplicado también un bono social, con el que tenemos un pequeño descuento”, explican. Ahora bien, consideran que el respaldo económico no compensa el volumen de gastos que soporta un hogar con diez menores a cargo.
La ayuda a la que se refieren se traduce, según indican, en una aportación que no llega a cubrir ni un mes completo de compra. “Con ellos hacemos frente a todos los gastos fijos”, apuntan al hablar del total de ingresos mensuales. En la práctica, su economía depende de cuadrar cada partida y priorizar, porque cualquier desviación se nota de inmediato.
Entre los meses complicados, la familia señala especialmente enero, cuando se acumulan los gastos de las fiestas y la vuelta a la rutina. Tras el desembolso navideño, toca ajustar el presupuesto y volver a un control más estricto del día a día. “Este mes estamos intentando volver a la rutina poco a poco (…) Tenemos que organizarnos siendo responsables con lo que contamos mes a mes”, reconocen.
Esa planificación, cuentan, pasa por reducir “caprichos” durante algunas semanas para asegurar lo básico: alimentación, recibos, y todo lo que implica mantener la vida diaria de doce personas dentro de una economía doméstica que no se puede permitir grandes sobresaltos.
El caso de los Puche Martínez se encuentra dentro de una realidad, pues el descenso de la natalidad y el encarecimiento generalizado han cambiado las decisiones familiares, mientras que las familias numerosas afrontan un coste de vida especialmente sensible a la subida de precios. En España, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 situaba en 2023 el número de familias numerosas registradas en torno a 818.585, con predominio de hogares con tres hijos, aunque también existen casos excepcionales como el de esta familia murciana, con diez menores.

