Carol tiene 28 años y necesita muletas, así como una silla de ruedas para desplazarse. Aun así, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le ha denegado la incapacidad laboral y le ha ordenado reincorporarse a su puesto habitual. Una decisión que, según ella misma explica, es incompatible con su estado de salud y con las funciones reales de su trabajo.
La joven ha compartido su situación a través de un vídeo en TikTok, donde relata con detalle el proceso médico y administrativo al que se ha enfrentado tras pasar más de un año y medio de baja laboral. Un testimonio que ha generado una fuerte reacción en redes sociales y que vuelve a poner el foco en las dificultades que encuentran muchas personas jóvenes con enfermedades graves o limitantes para acceder a una incapacidad.
Un tribunal médico que veía clara la incapacidad… pero una resolución que la obliga a volver al trabajo
“Cuando tú pasas año y medio de baja, tienes que pasar por un tribunal médico que valora tu situación porque evidentemente no puedes estar eternamente de baja”, explica Carol. Según cuenta, la cita se produjo hace más de seis meses y salió de ella con tranquilidad. “Yo salí muy tranquila porque la cita con el médico fue como que estaba todo muy claro por lo que me decía el médico, por la evidencia de mi caso y por los informes aportados”.
La joven aclara que hasta ahora no había hablado públicamente de su profesión. “Yo nunca lo he dicho por redes sociales, he estado trabajando de integradora social, para una entidad que trabaja con mujeres y familias sin riesgo de exclusión”, detalla. Un trabajo que, según describe, implica una alta exigencia física: “Las integradoras no paramos, vamos de piso en piso, hacemos un montón de acompañamientos, no estamos precisamente sentadas”
El propio informe médico recogía, según explica, un cuadro clínico muy limitante: “Tiene cojera, dismetría severa, dolor crónico, necesidad de muleta, silla de ruedas y limitaciones funcionales severas”. Sin embargo, la resolución final del INSS fue clara y contundente. “Con todo eso, determina que yo tengo que volver a mi puesto habitual siendo totalmente imposible que yo haga esas funciones”.
Reclamación, informes nuevos y el peso de la edad en el sistema
Tras recibir la notificación, Carol reconoce que no sabía cómo actuar. “Tuve que ir a preguntar qué hacer porque yo no tenía ni idea”, relata. Fue entonces cuando le informaron de que tenía 30 días para reclamar y de la conveniencia de aportar nuevos informes médicos, ya que su situación había empeorado y ahora se plantea una intervención quirúrgica. “Ahora se contempla meterme en quirófano 100%, no dentro de mucho”.
Durante ese mes, reunió informes de los distintos profesionales que la tratan y presentó la reclamación. A día de hoy, sigue esperando respuesta. “El INSS tiene realmente 45 días para contestar y yo tengo que empezar a trabajar antes de esos 45 días. Ahora estoy gastando vacaciones”, explica.
En su testimonio, también pone el foco en la edad como un factor determinante. “Para el sistema soy una carga enorme porque al final tengo 28 años”, afirma. Aun así, insiste en que su objetivo no es dejar de trabajar, sino recuperarse. “Lo que quiero es recuperarme, operarme, curarme, recuperar mi vida, recuperar mi trabajo”.
La joven explica que ha estudiado y se ha formado durante años para ejercer su profesión, pero que ahora necesita apoyos temporales que no está recibiendo. “Mientras tanto necesitaré unos apoyos que el sistema obviamente no me está dando”.
Carol asegura que ha decidido hacer público su caso para ayudar a otras personas en situaciones similares y para visibilizar una realidad que, según afirma, se vive con demasiada frecuencia.

