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Byung-Chul Han, filósofo: “La autoexplotación es más eficiente que la explotación ajena porque viene acompañada de un sentimiento de libertad”

El pensador surcoreano analiza cómo la "sociedad del rendimiento" y el exceso de positividad conducen al agotamiento crónico y a la desaparición del individuo.

El pensador surcoreano.
Byung-Chul Han, filósofo: “La autoexplotación es más eficiente que la explotación ajena porque viene acompañada de un sentimiento de libertad” |'Cuerpomente'.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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La libertad en la modernidad tardía se ha convertido en una trampa de autoexplotación que deriva en patologías como la depresión o el agotamiento crónico. Así lo sostiene Byung-Chul Han, filósofo surcoreano y referente del pensamiento contemporáneo, quien analiza cómo el sistema neoliberal ha sustituido la dominación externa por una autoimposición del rendimiento.

Según Han, el individuo actual no es un sujeto sometido, sino un "proyecto" que se violenta a sí mismo para alcanzar un yo ideal inalcanzable, transformando la existencia en una "mera vida" despojada de sentido y de capacidad contemplativa.

Del deber al "sí se puede"

Han, nacido en Seúl en 1959 y formado académicamente en Alemania bajo la influencia de Heidegger y el budismo zen, explica que hemos pasado de la "sociedad disciplinaria" de Foucault, basada en el deber y la prohibición, a una "sociedad de rendimiento". En este nuevo paradigma, el motor económico no es la norma, sino el refuerzo positivo.

“Para aumentar la productividad se sustituye el paradigma disciplinario por el de rendimiento, por el esquema positivo del 'poder hacer'; el 'sí se puede' es mucho más eficiente que el 'deber'”, apunta el autor de La sociedad del cansancio. Esta transición, sin embargo, tiene un coste humano: el sujeto, al no tener un opresor externo, se convierte en "explotador de sí mismo".

El "infierno de lo igual"

El análisis de Han subraya que vivimos en un exceso de positividad donde lo "otro" ha desaparecido para dar paso a una sobreabundancia de lo idéntico. Al desaparecer la alteridad, aquello que nos es extraño o nos contradice, el individuo queda atrapado en un narcisismo digital que destruye la empatía y el diálogo real.

Para el filósofo, esta falta de negatividad se manifiesta en la violencia neuronal. A diferencia de una infección viral (que viene de fuera), esta violencia es inmanente y se traduce en infarto de alma. 

“La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre de excesiva positividad”, sentencia Han, vinculando directamente el sistema económico con el auge del trastorno límite de la personalidad y la hiperactividad.

El Eros como salvación

Frente a este escenario de "zombis del rendimiento", Han propone una revolución del tiempo y la recuperación de la vida contemplativa. El remedio, según sus tesis, reside en el Eros: la capacidad de ser sacudido por el otro, de amar y de reconocer lo que no somos nosotros mismos.

Sin esa "negatividad" que aporta el silencio, la pausa y el pensamiento analógico, el ser humano queda reducido a datos y consumo. Solo a través de la escucha y el "derecho a no hacer" se puede recuperar una libertad que hoy, bajo la eficiencia, parece haberse perdido en el presente.

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