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Qué dice la psicología sobre si te duchas por las noches en vez de por las mañanas

Ducharse antes de acostarse puede definir algunos rasgos de tu personalidad.

Una persona duchándose
Una persona duchándose |Canva
Icíar Carballo
Fecha de actualización:
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La tortilla de patata con o sin cebolla, la pizza con o sin piña o ducharse por las mañanas o por las noches, son algunos de los debates más clásicos en España cuando se habla de preferencias. Sin embargo, lo que parece una simple elección es, en realidad, un reflejo de rutinas, costumbres y hasta pequeños rituales que cada persona adopta para organizar su vida y encontrar su propio bienestar.

La costumbre de ducharse por las noches, cuando termina la jornada, se ha consolidado como un hábito que, según diversos especialistas, puede aportar beneficios para el bienestar emocional y la calidad del sueño. Aunque la elección del momento para la higiene personal depende de las preferencias de cada uno, la psicología relaciona la ducha nocturna con ciertas características.

Cómo eres si te duchas por las noches, según la psicología

En los últimos años, la comunidad científica ha prestado una creciente atención a la influencia y el impacto que tienen las rutinas nocturnas en la salud mental. En este caso, los rituales previos al sueño, como ducharse, leer o meditar, contribuyen a preparar el cuerpo y la mente para el descanso, ya que incorporar hábitos relajantes antes de dormir facilita una mejor conciliación del sueño y puede repercutir en el estado de ánimo al día siguiente.

De hecho, las personas que optan por ducharse antes de acostarse suelen describir este momento como un paréntesis de calma que les ayuda a dejar atrás el estrés acumulado durante el día. Además, esta práctica también les sirve para repasar las experiencias vividas, lo que, según algunos psicólogos, potencia una actitud más reflexiva ante la vida cotidiana.

El hábito de la ducha nocturna también suele formar parte de rutinas bien definidas, en las que se integran otras actividades como la lectura, la meditación o la disminución progresiva de la iluminación. Algo que, según los expertos, refuerza la separación entre la vida laboral y personal y pueden estimular la creatividad.

No obstante, los especialistas advierten de que los beneficios de esta práctica pueden variar en función de los factores de cada uno, como los horarios laborales, las características del sueño o las preferencias personales. De momento, no existe un consenso unánime sobre el impacto de ducharse por la noche en la calidad del sueño, aunque la evidencia apunta a que, para muchas personas, supone un recurso eficaz para mejorar el bienestar y comenzar el día siguiente con mayor tranquilidad.