
Emma tiene 25 años, trabaja como conserje en un edificio de París y cobra unos 1.200 euros netos al mes. Aunque esta profesión suele siempre vincularse a personas de más edad, la experiencia de esta joven demuestra que también puede ser una opción laboral totalmente viable y atractiva para los jóvenes. Tras haber trabajado en una peluquería y en la animación, se dio cuenta de que eso no era lo suyo, por los que decidió seguir los pasos de sus padres y trabajar como conserje en un bloque de viviendas.
Según explica en una entrevista al medio Lefigaro, Emma explica que creció en una familia dedicada a este oficio. “Crecí en este mundo, pero nunca lo consideré para mí”, confiesa. La idea de dedicarse profesionalmente surgió cuando sustituyó a sus padres durante sus vacaciones. Fue entonces cuando descubrió lo que realmente le atraía: “Lo que me atrajo fue el contacto con los residentes. Se crean vínculos y desempeñamos un papel importante en su vida diaria”.
En 2021 solicitó un puesto para trabajar como conserje, sin en ese momento tener el título oficial CAP de conserje de edificios (un título obligatorio en Francia para poder trabajar). Sobre esto, ella alega que, “la experiencia suele primar sobre los títulos”.

Al empezar a trabajar relata los prejuicios que hubo sobre ella por ser tan joven. “Suelo ir maquillada, peinada y con un aspecto muy cuidado: no encaja con la imagen clásica de un conserje” detalla. Aunque al principio algunos mostraron recelo, con el tiempo esa percepción cambio y asegura que “hoy me respetan por lo que hago”. Aun así, lamenta que aún persista una visión condescendiente de la profesión: “A veces me dicen: ‘Solo eres una señora de la limpieza’. Pero es una profesión de servicio, de relaciones humanas, de gestión”.
Trabaja 10 horas al día para gestionar 26 viviendas
Según explica al medio, actualmente gestiona una finca de 26 apartamentos repartidos en dos bloques. “Mi día a día gira en torno a tres misiones principales: mantenimiento, recepción y servicio”, explica. Entre sus tareas están la limpieza de zonas comunes, la recogida de basura, la gestión de paquetes y llaves, y la comunicación con empresas y administradores ante incidencias.
Su jornada laboral comienza a las 8:00 y finaliza a las 19:30 horas, con una pausa por la tarde. Trabaja de lunes a viernes, tras haber renunciado a las mañanas de los sábados: “Tener un fin de semana realmente completo es fundamental”. La exigencia física también forma parte del día a día: “Subo y bajo escaleras todo el día, llevo material, barro, friego… ¡Es un auténtico deporte!”, afirma entre risas.
Salario, beneficios y la desconexión laboral
Emma está contratada por el fideicomisario del edificio y percibe unos 1.200 euros netos mensuales. Ahora su sueldo no va por hora trabajada, sino más bien por un sistema de unidades de valor asignadas según las tareas desempeñadas. Con la experiencia, las primas y edificios más grandes, la retribución puede mejorar. “Es un salario inicial, pero puede aumentar con la antigüedad, las primas y, sobre todo, el tamaño del edificio. Mi padre, que gestiona un complejo de 186 apartamentos, gana más. Con la experiencia, los salarios pueden superar los 2.000 euros”.
Además del salario, según explica, uno de los principales beneficios de trabajar como conserje es que el alojamiento es gratuito en el edificio, lo que se considera como una prestación en especie. Emma vive en un estudio de 22 metros cuadrados con vestíbulo, cuyo alquiler rondaría los 970 euros mensuales. “La vivienda se considera una prestación en especie: supone una deducción de mi salario, pero no tengo que pagar ni el alquiler ni los servicios públicos”, aclara.
El problema de esta cercanía es, que los vecinos la llamaban a las 10:00 de la noche y fuera de su jornada laboral, por lo que les tenía que explicar que en ese horario no trabaja, teniendo incluso que apagar el teléfono del trabajo.
Para finalizar, admite que “mientras esté contenta aquí, no me veo marchándome. Pero si algún día quiero ascender, buscaré un edificio más grande, con mejor sueldo”. Ahora lo que sí quiere es acabar con los estereotipos y dignificar una profesión a menudo infravalorada. “Debemos romper con los clichés y dar una oportunidad a los jóvenes: no es una profesión reservada a la gente mayor. Y, sobre todo, debemos dejar de menospreciar a las profesiones de mantenimiento. Son ellas quienes hacen que nuestros espacios vitales sean agradables a diario”. De hecho, tiene un canal en TikTok bajo el nombre de usuario de @baabiizz donde muestra su día a día como conserje.
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