El absentismo laboral se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los empresarios españoles, una tendencia que las compañías observan con creciente alarma debido a su impacto en la productividad y los costes. Según datos oficiales de Randstad Research, la tasa de absentismo en España alcanzó alrededor del 7% de las horas pactadas en 2025, situándose entre los niveles más altos de los últimos años y representando un desafío para la competitividad empresarial.
En relación con este tema, Sandra Sanz, propietaria de Granier Zaragoza, ha querido profundizar en las bajas, y más concretamente en las de larga duración. Primero, ha asegurado que hoy “cualquier empresa” asume que un 10–15% de su plantilla estará de baja, incidiendo en que esto no se trata de un mero dato, sino que “es coste, riesgo y presión constante”.
“¿Por qué no hay un control sobre las bajas de larga duración? A los gastos de los trabajadores tenemos que añadir que asumimos ya de manera natural entre un 10 y un 15% de bajas en nuestras plantillas”, manifiesta, exponiendo un caso concreto que le ha ocurrido.
“Es una persona que estaba parada de larga duración, la estuvimos preparando durante un mes y medio para que fuera a un punto nuevo que abríamos. A esta persona se le contrata, se le forma. Esta tienda se inaugura el 12 de abril, el 20 de mayo, o sea, un mes más tarde prácticamente, nos coge una baja”, explica, para destacar que, esa baja, de mayo a diciembre del 2025, ha costado a la empresa 15.054 euros, “de los cuales la empresa ha pagado 6.600 y los otros 8.475 los está pagando el Estado, lo estamos pagando todos”.
“¿Por qué no hay un control sobre las bajas de larga duración? ¿Por qué se dan de una manera tan ligera?”
Atendiendo a los costes empresariales, y el desajuste que supone a nivel organizacional, Sanz manifiesta un mayor control sobre estos procesos: “¿Por qué no hay un control sobre las bajas de larga duración? ¿Por qué se dan de una manera tan ligera? ¿Es que los médicos están bajo presión de alguien? ¿Están bajo algún tipo de presión? ¿Alguien los extorsiona? Es mi pregunta, lo desconozco. Es una pregunta que lanzo al aire para ver si algún médico me puede contestar”.
Esta autónoma también ha querido exponer que, a su juicio, aunque la ley no lo exija, hay ciertos casos en los que el trabajador debería revelar el motivo de su baja o exponer a la empresa si el proceso va para largo. Es, en su opinión, el caso de los empleados que han iniciado una baja al poco tiempo de entrar a la empresa.
“Yo interpreto que me ha utilizado. Tú entras un mes y coges una baja y en 9 meses no eres capaz de decir, ‘Perdona Sandra, que sigo viva, que es que me pasa esto’. Es que no tienes interés en tu trabajo, no tienes interés en la persona que te ha contratado, no tienes ética personal. O sea, que menos que decirle a la empresa, ‘Oye, que esta es mi situación’, ya que sabes que la empresa no se puede interesar por ti, porque no lo vamos a hacer, porque alguien me puede denunciar por acoso”, manifiesta.
En este sentido, crítica, en representación de las empresas, que “si me intereso, estoy acosando, si no me intereso es que no tengo interés”. Por ello, incide en que el trabajador lo puede decir de manera voluntaria y avisar de cuándo estima que se va a incorporar. “Eso forma parte de la de del interés de uno mismo. He apostado por ti, te he formado, te he pagado el 100% en esa formación cuando no tenías ni idea, cuando he tenido que meter a otra persona para que te formara y se dedicara íntegramente a una jornada laboral para que tú aprendieras, ¿y no consideras que merecemos los que estamos aquí que levantes el teléfono o pongas un WhatsApp diciendo “esta es mi situación en este momento?””.
“¿La reemplazamos o no?”
Sandra Sanz justifica que en casos como el anterior es necesario conocer cómo evoluciona la baja para saber si se reemplaza o no a la misma mientras dura ese proceso. “¿Qué hacemos? ¿La reemplazamos o no la reemplazamos? ¿Es justo formar a otra persona que necesitamos un mes para formarla, que es un gasto añadido, para luego decirle, “No, te marchas porque ha vuelto”, o sea, generar unas falsas expectativas?”.
En la misma línea, defiende que, en su caso particular, si hubiera sabido que esa trabajadora iba a estar de baja 10 meses, hubiera formado e incorporado en la compañía a una persona para sustituirla durante la incapacidad temporal: “si llego a saber que esta persona está de baja más de 10 meses, que es lo que lleva, yo ya hubiera empleado a otra persona en su lugar con todo el coste que eso supone a una empresa”.
“No nos podemos sentir utilizados, no podemos ser la parte débil de este país, siendo que contratamos a gente y empleamos, porque el empleo genera un sueldo y el sueldo genera tener una economía para esa persona y esa economía genera un consumo y ese consumo revierte en el país porque somos el último eslabón de la cadena”, expone esta empresaria, resaltando el impacto que tienen estas bajas laborales para el emprendimiento y el mantenimiento de la competitividad empresarial. “No todos los casos son iguales, pero el abuso existe”, concluye.

