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Manuel, camionero internacional: “Hago unos 17.000 kilómetros al mes con viajes a Alemania y Suecia. Soy feliz encima del camión, pero la noche es muy jodida”

El conductor, que realiza rutas habituales por Europa, reivindica la vocación por un oficio marcado por la soledad.

Camionero al volante
Camionero aleatorio al volante |Archivo
Icíar Carballo
Fecha de actualización:
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En un momento en que el transporte por carretera afronta una escalada de los costes, la falta de relevo generacional o las exigencias regulatorias europeas, así como la presión de los plazos logísticos, la figura del camionero vuelve a situarse en el centro del debate. De hecho, España es uno de los principales países de tránsito de mercancías de toda la Unión Europea, y depende en gran medida de estos profesionales.

Manuel, camionero gallego dedicado al transporte internacional, recorre cada mes entre 15.000 y 17.000 kilómetros por las carreteras europeas. En una entrevista en el programa radiofónico ‘Poniendo las Calles’, de la cadena COPE, relató su rutina profesional mientras atravesaba Francia, cerca de Angulema, rumbo a Alemania. “Hago viajes a Alemania y Suecia, es una rutina ya”, explicó mientras señalaba algo poco frecuente entre los profesionales de este sector. “Soy feliz encima del camión”.

La radio es su mejor compañera de viaje

El testimonio de Manuel pone voz a una profesión esencial para el funcionamiento del mercado europeo. El transporte por carretera continúa siendo la columna vertebral del movimiento de mercancías en la Unión Europea, especialmente en trayectos de media y larga distancia y, en ese contexto, los conductores internacionales afrontan jornadas prolongadas, condiciones meteorológicas adversas y largas horas de conducción en solitario.

En su caso, Manuel transporta diversas mercancías. Durante la conversación radiofónica detalló que en ese momento llevaba una carga similar al carbón destinada a una empresa química alemana, en un camión con volquete. A lo largo de su trayectoria también ha trasladado cereales y un producto denominado “coqui”, que, según explicó, “solo se fabrica en Asturias” y que recientemente condujo hasta Suecia. 

Más allá de la carga, el profesional subraya el componente humano de este oficio. Por ello, destaca que la radio se ha convertido en su principal compañera de viaje durante las largas noches al volante. “Piensas que no, que tengas tus problemas, que si llueve, que si nieve, que si accidentes, que si esto, que si lo otro y la noche es muy jodida”, confesó al describir la dureza de la conducción nocturna.

“Gallego de pura cepa”

Además, el conductor se define como “gallego de pura cepa” y hace ostentación de sus raíces en el propio camión con una bandera de España iluminada en el parabrisas, junto a su nombre y una bandera gallega con su apodo (‘Viloncho’), con el que asegura ser conocido en sus rutas internacionales. Aunque admite no hablar inglés, asegura que se maneja en Europa con el gallego, el portugués y el italiano.

Frente a otros casos de conductores que optan por una vida itinerante por las propias condiciones que ofrece la profesión, Manuel mantiene su residencia familiar en Galicia., y habla con afecto de su mujer y de su perro, un labrador al que echa de menos en sus desplazamientos. “Cuando llego yo a casa se olvida todo el mundo del perro, el perro conmigo a todos los sitios”, concluyó.