Los sindicatos desempeñan un papel fundamental en la defensa de los derechos de los trabajadores. Reconocidos constitucionalmente, participan en la negociación colectiva así como en el diálogo social con la patronal y el Gobierno, siendo una pieza central en la regulación de salarios, condiciones de trabajo y protección laboral.
Precisamente respecto a estos se ha querido pronunciar José Elías, empresario y multimillonario español, quien ha compartido su opinión sobre el papel de los sindicatos en las empresas, diferenciando entre lo que considera su función legítima y los usos que, según afirma, acaban desvirtuándola desde dentro.
“No tengo nada en contra de los sindicatos. Pero sí en contra de los vagos que se esconden en ellos”, ha manifestado en su perfil de LinkedIn, donde ha precisado que tiene “mucha experiencia” con sindicatos debido a las diferentes compañías que regenta, como Audax Renovables o la cadena de congelados La Sirena.
“Son imprescindibles, el problema son las personas que se camuflan tras ellos”
José Elías, en su publicación, deja claro que, para él, los sindicatos son una figura necesaria. “Hacen una labor muy buena de cara al empresario y al empleado. Son imprescindibles”, manifiesta, añadiendo que “el problema son las personas que se camuflan tras los sindicatos.
En este sentido, informa que, principalmente, hay dos perfiles: “los sindicalistas de vocación, buenos trabajadores” y “los vagos camuflados”. Profundizando en estos roles, indica que estos sindicalistas de vocación “entienden que la empresa sin el trabajador no tiene sentido y que al revés tampoco. Son muy buenos trabajadores y una figura es necesaria porque balancean el poder”.
Dicho esto, agrega que “el problema es cuando un tío se mete a sindicalista porque es un vago y quiere que no lo echen”, criticando que “ese tío es sindicalista por protección” y “esa es la figura que pervierte a los sindicatos”. “Yo, como empresario, no tengo nada en contra de los sindicatos. Tengo algo contra los vagos que pervierten su función”, concluye, apostillando que “los sindicatos, por desgracia, están llenos de ellos”.
La publicación, rápidamente, ya suscitó comentarios: “Tema delicado y bien planteado: la diferencia entre la función y quienes la distorsionan. Al final, no es el sindicato el problema, sino el uso que algunos hacen de él. Cuando se confunde protección con impunidad, se rompe el equilibrio que debería beneficiar a todos”, exponía uno de ellos, siendo esta postura la más repetida.