A pesar de los avances en materia laboral para reforzar la protección de los trabajadores con discapacidad y evitar la discriminación por razón de salud, la realidad sigue mostrando casos donde se vulneran sus derechos fundamentales y son víctimas del despido, si bien a veces las razones están más ‘maquilladas’ que otras.
El último caso que lo expone es el de Caitlin Myers, una mujer de 29 años que vive en Queensland (Australia) y fue despedida por las pausas que realizaba en el trabajo para ir al baño. Tal y como recogen desde ‘Daily Mail’, la mujer, que trabajaba para la famosa cadena Sephora, sufre un síndrome de dolor pélvico crónico que le obliga a ir al baño con más frecuencia.
En concreto, estaba contratada como asesora de belleza a tiempo completo, puesto que ocupó desde 2017 hasta octubre de 2021, cuando comenzó a tener problemas con sus superiores. Tal y como cuenta en la demanda, recogida por el citado medio, la trabajadora alegó que su jefe y el subgerente de la tienda “cuestionaron o desafiaron la cantidad o frecuencia de las pausas para ir al baño” que realizaba en su turno.
Tal fue el punto que sus síntomas empeoraron por la “presión” que sentía por parte de sus supervisores, quienes la cuestionaban o le pedían que se fuera a su casa temprano. Una petición que provocó que no asistiera al trabajo en algunos turnos programados. Caitlin aseguró que al menos en 4 ocasiones, entre 2021 y 2022, sintió esa “presión para irse temprano”. A esto se sumaron que en otras 7 ocasiones en el mismo periodo, sus jefes directos la “obligaron” a finalizar su turno programado antes de tiempo debido a la cantidad o frecuencia de esas pausas para asistir al baño.
Despedida por ser “incapaz de cumplir”
Antes de ser despedida, Caitlin aceptó, en octubre de 2021, la oferta de Sephora de reducir su jornada de forma temporal, pasando de tiempo completo a parcial. El objetivo, según la cadena, era “apoyar su proceso de mejora de salud” y “mejorar su asistencia al trabajo”.
Sin embargo, acabaron despidiéndola el 23 de mayo de 2022, argumentando que era “incapaz de cumplir” con los requisitos de asistencia del trabajo. El mismo día del despido, Caitin ya defendió que la empresa “podría haber realizado, pero no realizó ni propuso realizar” ajustes razonables para ayudarla a conservar su puesto a tiempo parcial.
Pide una indemnización de 135.000 euros
Tras el despido, Caitlin sufrió depresión y presentó una demanda ante el Tribunal Federal de Circuito de Australia, en la que solicitaba una indemnización de 235.177 dólares australianos, equivalente a alrededor de 135.000 euros. En la demanda, afirmó que Sephora conocía el síndrome crónico que padecía desde principios de 2021.
La cadena, en cambio, lo niega, así como las presiones por las pausas que realizaba para poder ir al baño, defendiendo que la trabajadora podría haber aportado más información. En su defensa, argumentaron que ya hicieron cambios al adaptarle la jornada a tiempo parcial, negando que el despido sea discriminatorio.

