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Virginia, española que trabaja en las minas de Australia: “Gano 2.500 euros a la semana trabajando 7 días a la semana, 12 horas al día, y la gente dice que es poco”

Relata cómo son los turnos intensivos en campamentos mineros del desierto australiano, con alojamiento y manutención incluidos y semanas de descanso.

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Virginia, española que trabaja en las minas de Australia: “Gano 2.500 euros a la semana trabajando 7 días a la semana, 12 horas al día, y la gente dice que es poco” |TikTok
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:
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Australia cuenta desde hace décadas con una de las industrias mineras más fuertes del mundo. Es un sector que necesita mano de obra constantemente y que paga sueldos mucho más altos que los habituales en Europa para empleos similares. Por eso, muchos jóvenes extranjeros con visados temporales acuden a las minas australianas para ahorrar o ganar dinero para viajar.

Es el caso de Virginia Sanz, una andaluza que ha contado en redes sociales cuánto gana actualmente y cuáles son las condiciones de su nuevo puesto en un campamento minero situado en pleno desierto australiano. Allí trabaja como hose technician (técnica de mangueras), una función que consiste en utilizar agua a alta presión dentro de la explotación minera.

Cobrar 2.500 euros a la semana, ¿os parece poco? Porque yo estoy alucinando”, plantea en uno de sus vídeos, después de que algunos usuarios aseguraran que no es tanto dinero. Sanz explica que trabaja siete días seguidos con jornadas de 12 horas, aunque aclara que no todo ese tiempo es trabajo efectivo. “En realidad trabajamos 10 horas y tenemos dos de descanso, pero en este puesto me pagan las 12”, detalla.

Según explica, no todos los días son igual de exigentes. “Llevo dos noches sin hacer prácticamente nada. La primera solo trabajé dos horas con la manguera y el resto del tiempo estuve en el camión cisterna acompañando a la conductora”, cuenta. Por eso, aclara que la carga de trabajo depende mucho del puesto concreto y del turno que toque.

El salario también depende de esos factores. Trabajando de noche, cobra unos 2.500 euros a la semana y si estuviera en el turno de día, calcula que ganaría alrededor de 2.000. En los empleos del sector servicios dentro de la mina, como cocina o limpieza, el salario ronda los 1.500 euros semanales, según explica. “No me parece que esté nada mal pagado”, afirma.

Trabajo intensivo con gastos cubiertos y largas temporadas de descanso

Los trabajadores residen en campamentos habilitados por las empresas mineras, ubicados en zonas remotas y alejadas de núcleos urbanos y, según explica, uno de los factores que le permite ahorrar es que allí apenas tiene gastos porque “todo está cubierto”. “Tengo alojamiento gratis, me dan comida, gimnasio, piscina… No me tengo que preocupar de nada. Es todo para el bolsillito”, afirma. 

Además, el sistema de turnos, conocido como swing roster permite distintas combinaciones. Sanz ha realizado periodos de dos semanas de trabajo seguidas de dos semanas libres, tiempo que dedicaba a viajar. “El año pasado mi objetivo era viajar. Cogía el dinero de la mina y me lo gastaba viajando”, explica. Ahora, sin embargo, asegura que su prioridad es ahorrar y ganar estabilidad en la nueva agencia para la que trabaja..

Otros trabajadores eligen combinaciones distintas, como ocho días seguidos en la mina y seis de descanso, o dos semanas trabajando y dos semanas libres de forma continuada. Para algunos australianos, explica, este sistema se convierte en una forma de vida durante años. “Es complicado cuando tienes familia”, reconoce. Aun así, destaca que en algunos casos se pasan la mitad del mes en casa, lo que permite concentrar el trabajo en periodos intensivos y luego disfrutar de varios días libres seguidos.

En definitiva, la minería en Australia ofrece sueldos altos, pero también implica trabajar en lugares aislados y con turnos muy exigentes. En el caso de Virginia Sanz, su decisión de estar allí se basa en valorar si el esfuerzo compensa económicamente. “Depende de cuáles sean tus objetivos”, resume. Ahora mismo, lo tiene claro: “Cobrar 2.500 euros a la semana no me parece poco”.