¿Cuánto puede querer una madre a su hija? Si se midiera en dinero, el amor que Maria Rosa Basso profesó a su hija costaría más de 2 millones de euros, nada más y nada menos. Esa es la cantidad por la que está acusada esta mujer italiana, de la cual parece que podría haberse apropiado y por la que la justicia de Italia la investiga. Estos más de 2 millones de euros pertenecerían a su hijo con discapacidad y parece ser que la mujer viuda los usó para intentar salvar a su otra hija de graves problemas financieros que la habían llevado a la quiebra, según aseguran desde el medio italiano Stampa.
Maria Rosa es viuda del famoso empresario Dario Dagna, que fue uno de los impulsores del crecimiento de la cadena de electrónica Unieuro junto a Oscar Farinetti hace tres décadas. El empresario falleció en 1999 en un accidente de tráfico, dejando a su familia una importante herencia en acciones y bienes inmobiliarios.
Tras su muerte, el patrimonio se repartió entre su viuda y sus dos hijos. Sin embargo, debido a la discapacidad del hijo, Oliviero, la parte correspondiente a él quedó bajo tutela judicial y fue administrada por su madre.
El dinero de la herencia acabó en manos de la hermana
Según la investigación, la mujer habría utilizado la buena posición que tenía, ya que era la tutora legal, para transferir más de 2,3 millones de euros desde una cuenta de inversión protegida (que se encontraba en la entidad BNP Paribas) hacia otras cuentas vinculadas a su hija Valentina.
Los investigadores creen que el dinero se utilizó para intentar rescatar a la hija y a su pareja, Michele Vurro, que atravesaban serias dificultades económicas tras la gestión de varias empresas en Milán, entre ellas una inmobiliaria y un negocio de alquiler de coches de lujo dirigido a clientes VIP.
La fiscalía sostiene que las transferencias se realizaron sin autorización del juez de tutela, algo obligatorio cuando se gestionan los bienes de una persona incapacitada legalmente.
Transferencias durante varios meses
Las operaciones sospechosas se produjeron entre mayo y octubre de 2019. Al principio se realizaron transferencias de cantidades relativamente pequeñas, que rondaban los 40.000 euros, pero después se registró una transferencia mucho mayor, cercana a 1,8 millones de euros.
Algunas de las operaciones se justificaron como supuestos gastos médicos del hijo, incluyendo 60.000 euros para viajes y tratamientos en ambulancias privadas, aunque la fiscalía considera que esas explicaciones no justifican la salida del dinero.
La investigación comenzó por otro caso de fraude
El presunto desvío de dinero salió a la luz de forma indirecta. Los investigadores detectaron movimientos bancarios sospechosos mientras analizaban la contabilidad de las empresas de la pareja de la hija, relacionadas con una investigación por quiebra fraudulenta.
Al seguir el rastro del dinero, descubrieron que parte de los fondos procedía de la cuenta protegida del hijo discapacitado.
La madre ya no tenía la tutela
Tras destaparse el caso, el tribunal retiró la tutela a la madre y la asignó a la abogada Francesca Racconci, mientras que el hijo está representado legalmente por el abogado Pierpaolo Berardi, que se ha personado en el procedimiento civil para reclamar los fondos.
Actualmente, el hombre vive en una residencia en la zona de Asti debido a su discapacidad.
La fiscalía ha solicitado el procesamiento de los tres implicados: la madre por malversación de fondos y la hija junto a su pareja por quiebra fraudulenta y otros delitos financieros relacionados con sus empresas.
El caso será analizado por un juez de instrucción en Milán, que deberá decidir si los acusados se enfrentan finalmente a juicio.

