Acceder a una vivienda se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para los jóvenes en España, atrapados entre salarios ajustados y un mercado del alquiler cada vez más caro. En el último año, el precio de alquilar una vivienda se ha incrementado un 8,5% interanual, hasta situarse en 14,7 euros por metro cuadrado a cierre de diciembre de 2025, según un informe de Idealista, en un contexto en el que la mitad de las capitales españolas ya marcan precios máximos.
La presión es especialmente intensa en los grandes núcleos urbanos: Barcelona y Madrid lideran el ranking de provincias más caras, con alquileres que alcanzan los 21,90 y 20,66 euros por metro cuadrado, respectivamente, de acuerdo con un reciente informe de Fotocasa, una realidad que dificulta cada vez más la emancipación juvenil.
Desde la consultora Talent Match recogieron ya en 2024 el testimonio de un joven que, muy a su pesar, informaba que seguramente se tendría que ir de Barcelona, ya que con los salarios que ofrecía el mercado le era imposible poder alquilar una vivienda. “Yo quiero vivir aquí y no lo voy a poder hacer, creo”, informaba en la entrevista.
“Los jóvenes nos vemos forzados a tener que irnos de nuestro nuestra ciudad y eso es muy doloroso”
Este joven explicaba que se encontraba estudiando y trabajando, una situación con la que se pueden identificar otros muchos jóvenes que encuentran muchas dificultades o, incluso, les es imposible poder estar independizados durante esta etapa, obligados a recorrer largas distancias para poder asistir a clase: “Yo estoy ahora mismo estudiando periodismo y trabajando de periodista también. Ahora estoy en una empresa cultural y llevando la parte de comunicación estratégica y comunicación política”, relataba.
En cuanto al salario, respondía que él estaba con un contrato de prácticas extracurriculares, pero otras personas que se encontraban con él, ya en la empresa, tenían un sueldo de 1.600 euros brutos “más o menos”, por una jornada de 35 horas semanales.
En el momento de la entrevista vivía en Barcelona, pero ya manifestaba la cruda realidad del mercado de la vivienda: “en Barcelona el precio medio del alquiler está por encima del salario mínimo interprofesional. Imagínate”.
En relación con estos precios, reflejó la situación que tienen que vivir miles de personas que estaban (y están) como él: “Yo creo que los jóvenes nos vemos forzados a tener que irnos de nuestro nuestra ciudad y eso es muy doloroso. Creo que tenemos derecho a reivindicar que queremos vivir en Barcelona de manera digna”.
Frente a esta aspiración, el joven reconocía que, seguramente, no iba a poder vivir en la ciudad Condal: “Según el trabajo que tenga, seguramente me veré forzado a irme. Seguramente ganaré en calidad de vida porque la ciudad es muy dura, te atrapa mucho y te agobia mucho y no tiene piedad contigo”, finalizaba.

