Al llegar a la edad de jubilación, muchos trabajadores que cuentan con largas carreras y altas bases de cotización se preguntan cuál será su pensión, sin tener en cuenta que la Seguridad Social les aplicará un límite infranqueable. En este sentido, el sistema público de pensiones en España establece una pensión máxima que es la cantidad que ninguna pensión contributiva puede superar, independientemente de los años cotizados, del importe de la base reguladora e incluso si se cobran dos pensiones a la vez.
Esto es así, tal y como lo recoge el artículo 57 de la Ley General de la Seguridad Social (que se puede consultar en este BOE), que establece que “el importe inicial de las pensiones contributivas de la Seguridad Social no podrá superar la cuantía íntegra mensual que establezca anualmente la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado”. Es decir, que existen una serie de topes que no se pueden superar, aunque se haya cotizado por bases muy superiores.

Ahora bien, como toda norma, existen excepciones muy tasadas que permiten superar ese tope.
¿Cómo se aplica el límite de la pensión máxima?
Para aplicar esa limitación, primero la Seguridad Social utiliza el método de cálculo de las pensiones, en el cual primero se calcula la base reguladora (el promedio de las bases de cotización de los últimos 25 años). Luego, se determinará a qué porcentaje de dicha base se tiene derecho en función del total de años cotizados.
Con esto, si la pensión resultante fuera superior a la pensión máxima establecida en ese momento por el Gobierno, la Seguridad Social limitará dicho importe a la cuantía máxima. En 2026, este límite está fijado en 3.359,60 euros mensuales o 47.034,40 euros anuales.
La diferencia entre lo calculado y este tope no se abona ni genera derechos, lo que significa que el trabajador pierde el exceso cotizado. Esto es especialmente relevante en 2026, ya que la base máxima de cotización ha subido hasta los 5.101,20 euros mensuales, creando una brecha considerable entre lo máximo que se cotiza y lo máximo que se puede percibir.
En el caso de las jubilaciones anticipadas, si la pensión teórica calculada supera la pensión máxima, los coeficientes reductores se aplican directamente sobre el tope máximo, reduciéndolo un 0,50% por cada trimestre de anticipo. Es decir, que en este caso no se llegará a cobrar la pensión máxima íntegra.
Ejemplo práctico
Para entenderlo mejor, un ejemplo práctico sería el de un trabajador que accede a la jubilación en 2026 con 40 años cotizados y una base reguladora de 4.500 euros mensuales (fruto de haber cotizado por bases altas). Teóricamente, le correspondería una pensión del 100% de esa base, es decir, 4.500 euros. Sin embargo, el límite máximo de pensión para este año es de 3.359,60 euros mensuales, por lo que la pensión que la Seguridad Social le reconocerá y abonará será de 3.359,60 euros, al no poder superar el tope legal.
Excepciones
Ahora bien, hay dos situaciones en las que se puede superar la cuantía máxima. La primera es que el pensionista tenga derecho al complemento para la reducción de la brecha de género, que en 2026 asciende a 36,90 euros mensuales por hijo. Este importe se sumará a la pensión incluso si esta ya alcanza el máximo.
Por otro lado, si el pensionista ha retrasado su edad de jubilación ordinaria, accediendo a la jubilación demorada, podrá superar el límite. En este caso, percibirá un complemento económico (bien un porcentaje adicional del 4% por año completo cotizado extra o una cantidad a tanto alzado) que se abonará por encima del tope máximo de la pensión.

