La pensión media por jubilación en España ronda los 1.315 euros al mes, pero se calcula que cuatro de cada diez pensionistas no llegan a los 1.000 euros mensuales. La mayoría son mujeres.
Mientras algunos se acercan al tope máximo de 3.359 euros, otros, en cambio, se quedan muy por debajo de la media, marcando una desigualdad estructural que sigue siendo el gran debate en las calles del país.
Carmen es una de esas mujeres: su pensión no llega a los 300 euros. Pese a ello, ha tenido la suerte de contar con la pensión de su marido, que por viudedad le corresponden 700 euros: “Cobro 980 euros de pensión. De viudedad son 700 y el resto es la mía porque los últimos diez años no los tengo cotizados porque estuve cuidando a unas abuelas”, confiesa la mujer en Espejo Público.
Toda una vida trabajando
Carmen empezó a trabajar a los 11 años, en la época de los ‘niños de la posguerra’. Tal y como detallan en el programa de Ante 3, pasó por una fábrica de la que la despidieron cuando quedó embarazada y luego se dedicó a la limpieza de escaleras.

Sin embargo, durante la entrevista, confesó que la causa de que reciba una pensión tan baja es por haber estado los últimos años cuidando a su madre y a suegra con Alzheimer.
Lo cierto es que la pensión no se calcula por el esfuerzo realizado sino por el dinero aportado al sistema. En el caso de Carmen, aunque trabajó muchas horas, lo hizo a base de cotizaciones mínimas.
Además, tuvo ciertas ‘lagunas’ por haber cuidado a dos personas mayores durante 10 años; tiempo en el que no se cotizó, por lo que se penaliza el cálculo final de los últimos 25 años.

A todo ello se suma que las mujeres cobran un 31% menos que los hombres en pensiones, y muchos, como esta jubilada, han pasado por trabajos precarios sin cotización o cargas familiares.