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Padre ‘Roque’, sobre los sueldos en la Iglesia: “Un cura cobra unos 800 euros fijos en nómina, pero se complementa con 300 por las misas y cada trienio te suben 10 euros al mes”

Además la Iglesia “te provee de la vivienda junto con la luz y el agua”.

El padre ‘Roque’ y una imagen de un sacerdote leyendo
Padre ‘Roque’, sacerdote |YouTube 'Tiene que ser broma'
Antonio Montoya
Fecha de actualización:
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¿Cuánto cobra un cura o una monja en España? ¿Tiene sueldo fijo? ¿La Iglesia le paga la casa? Son preguntas que muchos se hacen, pero que pocos saben responder. Siempre ha habido una especie de silencio en el mundo religioso en lo que se refiere a sus finanzas y a cómo gestionan su economía y más si cabe en tema de salarios. En el canal de YouTube Tiene que ser broma, el sacerdote ‘Padre Roque’ ha explicado temas como la composición del sueldo de un cura diocesano, así como otros qué ocurre cuando llega la jubilación, de qué forma cotizan los curas u otros temas que generan dudas fuera de la Iglesia.

En cuanto al sueldo de un sacerdote, la realidad es mucho más modesta de lo que algunos creen. “Se cobra unos 800 euros fijos en nómina”, afirma el Padre Roque. Esa es la base salarial de un sacerdote “normal o un párroco”, según explica.

Un sueldo de 800 euros fijos y más pluses por antigüedad

El sueldo base de un sacerdote diocesano ronda los 800 euros mensuales. A esa cantidad se le suman los llamados trienios: “Cada trienio te suben 10 euros al mes”, señala. Es decir, por cada tres años de servicio, el salario aumenta ligeramente.

Pero su sueldo total no se queda ahí. Las parroquias complementan esos ingresos con otros conceptos. “La parroquia complementa con 300 euros que se llaman estipendios para la celebración de las misas”, detalla. A esto hay que sumar que la iglesia “te provee de la vivienda junto con la luz y el agua”.

En la práctica, por tanto, el sustento de un cura se divide en dos partes: una económica, vía nómina y estipendios, y otra en especie, mediante el uso de una casa parroquial con suministros incluidos.

¿Quién paga a los sacerdotes?

En el caso del Padre Roque, él es sacerdote secular diocesano. Esto significa que depende jurídicamente de una diócesis concreta y que su relación es similar a la de cualquier trabajador con su empresa.

“Somos ciudadanos normales”, explica. “Nuestro concepto es eso tenemos, una nómina; cotizas al social y todo eso”. En su caso, el pago procede de la diócesis. Incluso cuando ejerce como profesor universitario, percibe una cantidad adicional, que son unos 150 euros al mes, abonados también por la diócesis.

Esta situación difiere de la de los religiosos pertenecientes a órdenes como jesuitas o salesianos. En esas congregaciones, los miembros no reciben un sueldo individual como tal, sino que sus necesidades personales (ropa, vacaciones o gastos cotidianos) son cubiertas por la comunidad.

Así se sostiene económicamente una parroquia

El mantenimiento de las parroquias no depende exclusivamente de la asignación económica de la Iglesia. Según explica el sacerdote, la vida ordinaria de una parroquia se sostiene principalmente con los donativos de los fieles.

En su caso, como párroco de San Juan, subraya que los gastos corrientes se cubren con las aportaciones voluntarias de quienes acuden a misa. Además, existe una obligación de transparencia: cada año deben publicar en la puerta de la parroquia el detalle de los ingresos y gastos, especificando cuánto se ha recaudado y en qué se ha invertido.

¿Se jubilan los curas?

Otra de las dudas habituales es qué ocurre cuando un sacerdote envejece. “Tenemos como dos momentos”, explica. A partir de los 65 años, el sacerdote deja de depender económicamente de la Iglesia y pasa a vivir de lo que haya cotizado durante su vida laboral.

Es decir, comienza a cobrar su pensión como cualquier otro trabajador. Sin embargo, puede seguir percibiendo los 300 euros por estipendios de misas si continúa celebrándolas, y en algunos casos mantener el uso de vivienda.

Eso sí, la casa parroquial no es propiedad del sacerdote. Pertenece a la parroquia. Cuando deja de ejercer en ella, debe abandonarla. Entonces tiene varias opciones: trasladarse a una vivienda propia, si es que la tiene, o ingresar en una residencia sacerdotal.

“Hasta que el cuerpo aguante”, resume el entrevistador. Y el Padre Roque no lo desmiente. Aunque la jubilación administrativa llega a los 65, muchos continúan celebrando misa y colaborando en tareas pastorales mientras su salud se lo permite.

En definitiva, la vida económica de un sacerdote diocesano en España dista mucho de los mitos. Su sueldo base ronda los 800 euros mensuales, complementado por estipendios y vivienda, con cotización a la Seguridad Social y acceso posterior a una pensión contributiva como cualquier otro ciudadano.