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Óscar, transportista, ante la subida del precio de la gasolina: “Antes de la guerra llenaba el depósito por 1.000 euros y ahora cuesta 1.450, un 45% más”

El encarecimiento del gasóleo y la cesta de la compra tensiona a sectores clave para la economía y a muchas familias españolas.

Óscar, transportista
Óscar, transportista |'La Sexta'
Icíar Carballo
Fecha de actualización:
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La subida del precio de los combustibles, agravada por el conflicto en Oriente Próximo, está trasladando sus efectos a toda la cadena económica, desde el transporte y el campo hasta los hogares. Transportistas, agricultores y familias coinciden en que los costes no paran de subir y que, en muchos casos, no pueden repercutir ese aumento en lo que cobran, lo que reduce sus ingresos y dispara la incertidumbre.

En el sector del transporte, el impacto es directo y cuantificable. Óscar, transportista, explica en una breve entrevista para ‘La Sexta’, que llenar el depósito de su camión ha pasado de costar “unos 1.000 euros a 1.450” en apenas unas semanas, lo que supone un incremento del 45%. 

“De ayer a hoy han subido 5 céntimos el gasoil”, añade, subrayando que a este aumento se ha sumado el encarecimiento de otros insumos esenciales, como neumáticos o aceites. “Todo eso nos repercute a nosotros y no se lo podemos trasladar a los clientes por la oferta y la demanda”, lamenta, recalcando que “las ayudas brillan por su ausencia y el Gobierno no quiere saber nada de nosotros”.

El campo busca alternativas ante la subida de costes

La presión también se está dejando ver en el sector agrario. Daniel, agricultor, apunta, también en una entrevista para ‘La Sexta’, que no solo ha subido el precio del combustible, sino también el de los fertilizantes químicos, “con incrementos de entre el 30% y el 40%”. Por ello, asegura que “lo que estamos haciendo es optar por fertilizantes de tipo orgánico para intentar no repercutir el precio en el consumidor final”.

Este cambio de estrategia refleja una adaptación forzada ante el aumento de costes, aunque se cuestiona su viabilidad a largo plazo y sobre la capacidad del sector para absorber el encarecimiento sin trasladarlo a los precios finales del consumidor. Pero esto no es puntual. En los últimos meses, diversos informes han alertado del impacto de la subida de la energía en toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta la distribución.

La presión llega a los hogares

El impacto final se percibe con especial intensidad en las casas. Claudia, madre de tres hijos y trabajadora en una frutería, describe una situación cada vez más complicada. “Estoy notando cada día la subida de precios. Lo veo a diario y es muy preocupante”, afirma a ‘La Sexta’. La alimentación, subraya, se ha convertido en la principal inquietud, porque “tengo tres hijos, crecen y hay que alimentarlos. Cada día está siendo más difícil”.

Su testimonio refleja cómo el encarecimiento de los costes en sectores productivos acaba trasladándose al consumidor, especialmente en bienes básicos como los alimentos.

En conjunto, las voces recogidas reflejan una cadena que comienza en el precio de la energía y se extiende al conjunto de la economía, terminando en las familias. Mientras los sectores productivos alertan de la imposibilidad de absorber los altos costes, los hogares ya perciben sus consecuencias en el día a día.