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Marc Vidal, economista: "En España los pisos son caros y están caros para lo que ganamos. El salario más frecuente, según el INE, es de 15.575 euros brutos anuales"

El economista sostiene que la vivienda en propiedad ha dejado de ser una meta asumible para una parte amplia del país, no solo por el encarecimiento de los pisos, sino por una “insolvencia estructural”.

Marc Vidal, economista
Marc Vidal, economista |YouTube
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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El Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado que aprobará un Real Decreto con medidas para contener el precio del mercado de alquiler. Aun así, la realidad que vive la sociedad es que tanto el alquiler como la adquisición de viviendas se ha convertido en un bien de lujo y no de necesidad, ya que ha alcanzado máximos en las zonas más tensionadas. En este sentido, el economista Marc Vidal, explicó en la cadena COPE hace unos meses porque es tan difícil acceder a la vivienda en España.

Su explicación es, que la propiedad en España empieza a parecer un “bien escaso” para quien vive de un sueldo normal. Vidal sostiene que el país está viviendo un giro de fondo en su modelo habitacional. Donde antes la compra funcionaba como una pieza estable del “progreso familiar”, ahora se está transformando en una meta cada vez más selectiva. Y su argumento central no es que falten titulares optimistas, sino solvencia real.

En ese sentido encaja el dato que retrata el cambio generacional. “La tasa de propietarios” entre menores de 30 años se mueve en torno al 29%, un porcentaje que en 2023 quedó muy lejos de los niveles de la burbuja. El propio retroceso, más que una tendencia, describe un cambio de época.

“No solo son caros los pisos”, también “están caros para lo que ganamos”

El analista explica que una mezcla de “precios disparados”, “salarios estancados” y “un sistema fiscal asfixiante” estaría “erosionando la posibilidad de acceder a un techo propio”. El matiz importante es el verbo. No habla de una dificultad puntual, sino de una erosión continuada, lenta y acumulativa, que convierte la entrada de una hipoteca en una pared.

Lo más relevante es que este bloqueo no se explica solo por el encarecimiento de la vivienda, sino también por la falta de margen para ahorrar, por la inseguridad laboral y por el endurecimiento de las condiciones financieras. Cuando el acceso depende de reunir entrada, estabilidad y capacidad de pago, el listón no lo marca el deseo de compra, sino la estructura de ingresos.

Vidal lo formula así, en una frase que desplaza el debate desde el mercado inmobiliario hacia la economía cotidiana. “España se enfrenta a un problema de fondo, no solo son caros los pisos, sino que es que están caros para lo que ganamos”. Y para aterrizarlo recurre a un dato muy concreto. “El salario más frecuente, según el INE, es de 15.575 euros brutos anuales” (se puede consultar esta información en el Instituto Nacional de Estadística).

En la Encuesta Anual de Estructura Salarial, el INE sitúa el salario modal de 2023 en 15.574,85 euros, con un 4,6% de asalariados en ese punto, mientras el salario mediano fue 23.349 euros y el medio 28.049,94 euros. Traducido a lenguaje llano, “lo más común” queda muy por debajo de la media, y esa brecha explica por qué el promedio no sirve para medir el acceso real a la vivienda.

Cuando el precio corre y el sueldo camina

Como explica, no solo es lo que cobramos, sino también lo que cuesta. El Índice de Precios de Vivienda del INE registró en el cuarto trimestre de 2024 una tasa interanual del 11,3%, con la vivienda nueva al 12,3% y la de segunda mano al 11,1%. Son porcentajes que, puestos frente al salario más habitual, dibujan el desajuste que Vidal describe.

A ese choque se suma un contexto de oferta insuficiente en las zonas donde más se concentra la demanda. El Banco de España ha advertido en intervenciones públicas de un diferencial relevante entre creación neta de hogares y producción de vivienda nueva, con un déficit acumulado estimado de unas 375.000 viviendas en 2022 y 2023 y proyecciones que apuntan a un déficit adicional superior a 225.000 en 2024 y 2025. Es decir, el atasco no es solo de precios, también de cantidad y tiempos.

Impuestos, licencias y el incentivo de construir para quien ya puede

Vidal añade otra capa que en España suele aparecer cuando el debate se hace concreto. Habla de “impuestos”, “licencias”, “trámites”, “plusvalías” y “transmisiones” como una mochila que encarece el acceso tanto para compradores como para promotores. Su conclusión es que el mercado termina orientándose a un perfil de comprador medio que cada vez existe menos, o que llega más tarde, o que directamente queda fuera.

No es solo una cuestión moral, es un incentivo económico. Si el comprador solvente es minoría, el producto se ajusta a esa minoría. Y el resto se desplaza al alquiler, no por elección, sino por descarte.

El analista lo llama “combinación letal” y describe un circuito que se retroalimenta. “Los bajos ingresos” generan “incapacidad de compra”, eso reduce vivienda pensada para venta a quien vive de un salario común, aumenta la dependencia del alquiler y, con el tiempo, favorece una mayor “concentración de la propiedad”.

Por eso insiste en que no basta con sumar viviendas sobre el papel si el comprador potencial no existe en términos financieros. Lo expresa en una frase que condensa su tesis. “La clave no es únicamente que haya más casas, sino que los potenciales propietarios tengan capacidad real de acceder a ellas en función de sus ingresos”.