Estamos en pleno invierno, con continuos avisos de la AEMET de nieve y frío extremo en toda España, por lo que la calefacción se vuelve más importante que nunca en nuestras casas y es ahora cuando más consumo tenemos en la factura de la luz debido a este aparato. Sobre todo se nota en aquellos hogares que no están bien aislados o que tienen un sistema de calefacción poco eficiente.
Pero no todo es culpa del aislamiento de las paredes o de la potencia con la que encendemos la calefacción, sino que también se debe al precio de la luz, que por lo general en los últimos años no ha dado respiro con un coste totalmente disparado. Es más, en periodos como el invierno que es cuando mayor demanda energética tenemos, es cuando más sube el precio de la electricidad.
En relación con el ahorro energético en el hogar, uno de los expertos que más se ha pronunciado sobre el uso eficiente de la calefacción es Jorge Morales de Labra, ingeniero industrial especializado en consumo energético.
Tener la calefacción encendida todo el día no ahorra
Hace unas semanas habló de esta cuestión en una intervención en la Cadena COPE, donde aseguró que mantener la calefacción encendida todo el día a una temperatura baja con la intención de ahorrar "es falso desde el punto de vista energético".
La explicación que desmonta este bulo es sencilla: "La razón por la cual es falso es que cualquier sistema de calefacción consume energía cada vez que está funcionando. Es más, aunque uno se baje a comprar el pan y vuelva a los 5 minutos, merece la pena económicamente apagar la calefacción".
De este modo, Morales de Labra defiende que el gasto energético global disminuye cuando la calefacción se apaga en los momentos en los que no es necesaria y solo se enciende cuando realmente se requiere.
Claves para ahorrar en luz con la calefacción
Al margen de las recomendaciones de este especialista, existen distintas pautas que pueden ayudar a reducir el gasto en calefacción. No se trata únicamente de consumir menos, sino de utilizar la energía de forma más eficiente y evitar pérdidas innecesarias que elevan la factura durante el invierno.
Una de las medidas más efectivas consiste en ajustar adecuadamente la temperatura. Los expertos aconsejan situarla entre los 19 y 21 grados en las estancias principales, reduciéndola durante la noche o cuando la vivienda está vacía. Cada grado adicional puede aumentar el consumo entre un 6% y un 8%. Aunque también es importante tener una calefacción que sea realmente eficiente.
Asimismo, gestionar correctamente los horarios resulta fundamental. No es imprescindible mantener la calefacción encendida durante todo el día. Programarla para que funcione solo cuando hay personas en casa y apagarla por la noche o al salir puede traducirse en un ahorro notable a final de mes.
Del mismo modo, mejorar el aislamiento de la vivienda es clave. Asegurar el cierre de puertas y ventanas, instalar burletes o utilizar cortinas gruesas y alfombras contribuye a conservar el calor interior. En muchos hogares, una parte significativa de la energía se pierde a través de rendijas o ventanas poco eficientes.
Por último, también es recomendable sacar partido al calor natural. Durante las horas de sol, subir persianas y cortinas permite que la vivienda se caliente de forma gratuita, mientras que bajarlas por la noche ayuda a retener ese calor y reduce la necesidad de encender la calefacción.

