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Compra una casa por 136.000 euros y descubre que en realidad era un granero reconstruido sin licencia: la justicia anula la venta por consentimiento viciado

El permiso para ampliar la vivienda fue revocado al detectarse que la construcción original carecía de licencia, el tribunal obligó al vendedor a devolver el dinero y declaró responsable también al notario.

Una casa en el campo
Una casa en el campo |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Comprar una casa es una decisión que requiere no solo encontrar el hogar ideal, sino revisar mucha documentación, como escrituras, licencias y la situación urbanística del inmueble. Hacer la operación sin revisar estos documentos puede suponer muchos quebraderos de cabeza futuros y es lo que le ocurrió a una mujer francesa que pensó haber comprado una casa con terreno y estanque y terminó descubriendo que, en realidad, era un antiguo cobertizo agrícola reconstruido sin permiso de obras.

La mujer adquirió la propiedad en septiembre de 2019 por 136.000 euros. Todo parecía en regla hasta que, en febrero de 2021, solicitó al ayuntamiento un permiso para ampliar la vivienda con una habitación adicional de 30 metros cuadrados. El permiso fue concedido el 15 de marzo, pero apenas dos semanas después fue revocado. El motivo, según informan desde Figaro Inmobilier, es que la casa sobre la que pretendía ampliar “implicaba una construcción realizada sin permiso de obra”.

En ese momento descubrió que la casa que había comprado años antes no era lo que pensaba. La realidad es que se trataba de un refugio agrícola en ruinas que el dueño anterior había demolido y reconstruido sin autorización. Además, temía que, en caso de siniestro, no pudiera reconstruirse legalmente por estar fuera de ordenación.

Solicitó la nulidad de la venta al considerar que había sido engañada 

La mujer decidió solicitar la nulidad de la venta al considerar que había sido engañada. Su abogada, Amandine Labro, defendió que “mi cliente fue víctima de un consentimiento viciado, un error en cuanto a las características de la propiedad”.

La parte contraria sostuvo que la compradora había tenido acceso a la documentación urbanística y que la escritura incluía una cláusula según la cual adquiría la propiedad “tal como está”. También argumentaron que la vivienda estaba registrada, habitada y sujeta al pago de impuestos.

Sin embargo, la defensa de la mujer insistió en que el pago de impuestos o la inscripción catastral no acreditaban la legalidad del edificio. De hecho, antiguas escrituras mencionaban el carácter agrícola o forestal del terreno, y no figuraba la existencia de una vivienda consolidada. Según la abogada, el inmueble no estaba zonificado para uso residencial, lo que lo convertía en “un activo imposible de revender”.

Además, se señaló que la propiedad había sido adquirida previamente a través de la Safer (Société d’aménagement foncier et d’établissement rural), lo que ya indicaba su carácter agrícola. La letrada también reprochó al notario no haber revisado adecuadamente las escrituras anteriores, calificándolo de “negligencia grave”.

El tribunal dio la razón a la mujer y declaró nula la venta, ordenando al vendedor devolver los 136.000 euros abonados. El notario también fue declarado responsable y deberá reembolsar los honorarios notariales, los impuestos pagados y 5.000 euros por daños morales, asumiendo además el 50% de la indemnización correspondiente.