La caída de la natalidad en España volvió a centrar el debate este sábado en el programa laSexta Xplica, donde el empresario Jorge Branger y la camarera de piso Carmen Casín protagonizaron un intercambio que evidenció las diferencias de clase y las dificultades económicas a las que se enfrentan muchos trabajadores.
Durante el debate, Branger recordó que “nuestros abuelos, de media, tenían tres hijos”, en contraste con la situación actual, en la que la natalidad se ha reducido hasta situarse en torno a un hijo por mujer. Sus palabras provocaron una respuesta inmediata de Casín, que atribuyó la dificultad para tener más hijos a la precariedad laboral y a los bajos salarios.
“Yo no puedo tener más hijos, soy familia monoparental. Tener un hijo en este país es un artículo de lujo. No puedes pagar las casas con los salarios que tenemos”, afirmó con rotundidad.
La precariedad laboral como freno a la natalidad
Casín, que trabaja como camarera de piso, “un sector feminizado”, explicó que su salario no le permite sostener una familia más amplia. “Yo no puedo mantener a más de un hijo con mi sueldo. Tú, seguramente, con tu salario sí”, dijo al empresario, subrayando la brecha económica entre distintos perfiles profesionales.
La trabajadora denunció que muchas camareras de piso, conocidas como “kellys”, perciben salarios que apenas alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional. “Algunas cobran menos del SMI porque los empresarios disfrazan de complementos lo que falta en la nómina. Están cobrando 700 u 800 euros de salario”, aseguró.
Según explicó, esta precariedad no solo afecta a su situación actual, sino que también pone en riesgo el futuro de estas trabajadoras, especialmente cuando llega el momento de jubilarse.
El desgaste físico y el temor a una jubilación insuficiente
El trabajo de camarera de piso exige un gran esfuerzo físico y, según Casín, hace muy difícil trabajar hasta la edad legal de jubilación. “No voy a poder llegar ni a jubilarme a los 67, ya ni en los 65. Mi trabajo físicamente me lo va a impedir a mí y a un montón de mujeres”, lamentó.
A este desgaste se añade que muchas enfermedades profesionales no se reconocen, lo que, a su juicio, obliga a muchas trabajadoras a jubilarse de forma anticipada con pensiones reducidas. “¿Qué pensión nos va a quedar? Nos van a penalizar”, advirtió
Casín se preguntó cómo se puede vivir con una pensión de 1.000 euros en España: “¿Cómo vive una persona con 1.000 euros cuando tenga 67 años? Es imposible”.
“Trabajar dignamente para vivir dignamente”
El testimonio concluyó con su reivindicación clara de mejorar las condiciones laborales como base para garantizar tanto la natalidad como unas pensiones dignas en el futuro. “Tenemos que trabajar dignamente para luego poder vivir dignamente. No me puedo dejar la vida trabajando para mantener lo que está saliendo”, reclamó.

