El transporte de mercancías por carretera es uno de los trabajos que sostienen buena parte de la economía española y, dentro de este sector, el trabajo con camiones cisterna está considerado como uno de los mejor valorados. Así lo explica Andrei, camionero con más de 8 años de experiencia, en una entrevista publicada en el canal de YouTube ‘Rutas de Éxito’, donde detalla con cifras reales cuánto puede llegar a ganar un conductor de camión cisterna en España.
Según aclara desde el principio, los sueldos dependen principalmente de si el trabajo es nacional o internacional, además de otros factores como la zona geográfica, el tipo de empresa y si se transportan productos alimentarios o químicos.
La diferencia de sueldo entre conductor nacional o internacional
Andrei lo tiene claro: “Yo lo separaría en dos cosas diferentes: los que hacen nacional y los que hacen internacional”. En el caso de los conductores de cisterna que trabajan a nivel nacional y suelen llegar a casa los fines de semana (e incluso alguna noche entre semana), el salario medio ronda los 2.000 euros mensuales, pudiendo ser “un poquito más” en algunos casos.
Eso sí, no todas las zonas pagan igual. Las áreas portuarias o con mayor actividad logística, como Tarragona, Barcelona, Valencia o Madrid, suelen ofrecer salarios algo más altos. En cambio, regiones como Castilla-La Mancha, Castilla y León o Andalucía presentan sueldos más ajustados, según su experiencia.
Los internacionales cobran más por las dietas y los kilómetros
La gran diferencia llega cuando se cruza la frontera. En el transporte internacional con cisterna, Andrei explica que entran en juego las dietas más elevadas y, en muchas empresas, el pago por kilómetros recorridos. “Los kilómetros fuera valen más que los de dentro”, señala.
Hay compañías que pagan solo los kilómetros cargados, otras pagan tanto cargados como en vacío, y algunas basan la retribución casi exclusivamente en dietas. Poniendo un ejemplo práctico, Andrei explica que si un conductor hace unos 14.000 kilómetros al mes y cobra, por ejemplo, 10 céntimos por kilómetro, puede sumar 1.400 euros extra a la nómina, alcanzando así entre 2.800 y 3.000 euros mensuales.
Aun así, puntualiza que lo habitual en internacional es ganar a partir de 3.000 euros, aunque hay casos excepcionales. “Hay chóferes que algún mes han ganado 3.900 o incluso 4.200 euros, pero no es lo normal”, aclara. La media realista, insiste, está en torno a los 3.000 euros al mes.
“Cobras más porque pasas más tiempo fuera de casa”
El mensaje es claro y directo: los sueldos más altos existen, pero tienen un coste personal. “Tienes que trabajártelos, y eso significa pasar tiempo fuera de tu casa”, explica Andrei. Las empresas pagan por disponibilidad, por kilómetros y por días lejos del hogar. “Cuantos más viajes haces, más cobra la empresa y más te paga a ti”.
Aun así, defiende que es una opción real para quien busca mejorar sus ingresos en el sector. “Hay posibilidades de cobrar 4.000 euros al mes, totalmente, y más fácil de lo que uno cree”, asegura, siempre que se esté dispuesto a asumir el ritmo de trabajo.
Un trabajo “limpio” y con pluses por peligrosidad
Dentro del transporte, la cisterna tiene buena fama. “Se considera un buen trabajo, un trabajo limpio”, afirma Andrei. Además, distingue entre cisternas alimentarias y químicas. En estas últimas, suele existir un pequeño plus salarial por la mayor peligrosidad del producto transportado.
Para ello, es necesario realizar un curso específico, que normalmente la empresa paga y renueva, aunque el conductor debe sacárselo inicialmente. “Las empresas químicas suelen pagar un poquito más que las alimentarias”, añade.
Cargas sencillas y menos esfuerzo físico
Uno de los mitos que desmonta Andrei es el de la dureza del trabajo físico. Aunque requiere atención y responsabilidad, la carga y descarga de una cisterna no es especialmente pesada. “En el 99% de los casos se carga por detrás, con mangueras que suelen colocar los operarios”, explica.
El conductor debe controlar niveles, abrir y cerrar depósitos y vigilar que el producto no se derrame, pero insiste en que no es una faena dura. “Es mucho más difícil cargar una plataforma que una cisterna”, afirma, asegurando que se aprende rápido y no requiere gran esfuerzo físico.
Con todo, Andrei anima a quienes se plantean este camino. Dentro de un sector conocido por sus largas jornadas y exigencia, el transporte con cisterna ofrece mejores condiciones económicas y laborales que otros trabajos similares.
Un oficio poco visible, pero que, como demuestra su testimonio, puede convertirse en una salida profesional estable y bien remunerada para quienes estén dispuestos a asumir la responsabilidad… y los kilómetros.

