Las tensiones geopolíticas, los conflictos abiertos y la incertidumbre económica global vuelven están poniendo en tensión a medio mundo. La prolongación de la guerra en Ucrania, la guerra en Oriente Medio y las nuevas políticas comerciales entre grandes potencias mantienen en alerta a los mercados y a las familias. De hecho los efectos ya se están notando en activos tan importantes como el petróleo, que han multiplicado su valor tras el cierre del estrecho de Ormuz. A esto se suman fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes, que también dejan la economía temblando. Ante este escenario, crece la preocupación por cómo puede afectar una posible recesión a los hogares y los bolsillos de los ciudadanos. Por ello, los expertos en finanzas personales insisten en la importancia de contar con un fondo de emergencia. Según los especialistas, este colchón debería cubrir entre 3 y 6 meses de gastos básicos.
En España y Europa, aunque la economía ha mostrado cierta resistencia en los últimos meses, las previsiones empiezan a moderarse ante el contexto internacional. Organismos como el Banco de España ya han advertido de una posible revisión a la baja del crecimiento si persiste la incertidumbre global, marcada por el encarecimiento de la energía, la inflación y las tensiones comerciales. El BCE por su parte ha mantenido los tipos pese al conflicto. Este escenario ha reactivado el debate sobre la necesidad de reforzar el ahorro familiar para hacer frente a posibles imprevistos económicos.
Ante este nuevo escenario, conviene plantearse de qué forma estos cambios económicos pueden impactar en las finanzas personales. Aunque estos movimientos macroeconómicos no se reflejen de forma inmediata en el día a día, sí pueden reducir el poder adquisitivo de los hogares en los próximos meses. Una de las recomendaciones más extendidas entre los especialistas es disponer de un fondo de emergencia. En declaraciones recogidas por Business Insider, cinco expertos en economía doméstica explican cómo es posible construir un fondo de emergencia con planificación por si acaso llegara una recesión económica causada por una guerra o una catástrofe medioambiental. También explican en detalle de cuánto dinero tiene que ser el colchón financiero que preparemos.
Cuánto dinero hay que ahorrar para el colchón de emergencia
Tal y como explican los expertos en una entrevista reciente para el medio Business Insider, el fondo de emergencia que debemos preparar tiene que estar compuesto al menos del dinero correspondiente a 3 o 6 meses de gastos normales. Aunque otros asesores financieros cambian un poco esta postura, defendiendo que es mejor tener de 3 a 6 veces el sueldo medio de una persona, para cubrir los costes de perder el empleo de forma repentina debido a una crisis generalizada.
Para muchas personas, ahorrar un fondo de emergencia puede resultar complicado. En 2023, el gasto medio por hogar en España fue de 32.617 euros, un 3,8 % más que el año anterior. Esto implicaría que un fondo adecuado debería situarse entre 8.000 y 16.000 euros, lo que no es fácil de alcanzar.
Sin embargo, Ramit Sethi, autor del libro I Will Teach You To Be Rich, considera que esa cifra puede ser excesiva, ya que en tiempos difíciles se tiende a reducir gastos prescindibles, como salir a comer o comprar ropa. En su lugar, recomienda calcular el fondo de emergencia en función de los gastos mínimos necesarios para cubrir lo esencial, o como él dice, “mantener las luces encendidas”.
Cómo preparar el fondo de emergencia para una crisis
Aunque aún no se ha producido una recesión, los expertos coinciden en que este es el momento adecuado para reforzar la salud financiera personal antes de que lleguen tiempos más complicados.
Una de las primeras recomendaciones es no obsesionarse con cifras elevadas. La asesora financiera Andrea Woroch aconseja empezar por ahorrar los primeros 1.000 euros, un objetivo más accesible que puede motivar a continuar.
Para lograrlo, identificar los grandes gastos es fundamental. Jeremy Schneider, fundador del Club de Finanzas Personales, señala que muchas personas se enfocan en pequeños recortes como suscripciones, pero los ahorros reales están en gastos mayores, como el coche o la vivienda. Reducir el tamaño del vehículo, compartir piso o vender un coche que apenas se usa son estrategias efectivas para recortar de forma significativa.
Un ejemplo práctico lo ofrece una pareja que decidió prescindir de su segundo coche, al comprobar que con uno solo cubrían todas sus necesidades. Esta medida les permitió aliviar notablemente sus gastos mensuales y destinar ese dinero al fondo de emergencia.

