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Tolo, conductor de VTC, sobre su sueldo: “Unos 30.000 euros al mes, pero la ansiedad es bastante, bastante alta”

Invirtió más de 200.000 euros para operar un vehículo de transporte con conductor, tiene una facturación alta, pero la realidad es que su teléfono no deja de sonar las 24 horas.

Tolo, conductor de VTC
Tolo, conductor de VTC |Adrián G. Martín
Ana Cara
Fecha de actualización:
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Entrar en el sector de las VTC (Vehículos de Turismo con Conductor) suele verse desde fuera como una oportunidad de oro o un simple trabajo de conducción. Sin embargo, para quienes deciden comprar su propia licencia y operar por cuenta propia, la realidad es mucho más compleja: supone comprar un puesto de trabajo con una inversión hipotecaria y una disponibilidad absoluta.

Es el caso de Tolo, un propietario que opera su propia licencia para conducir en España y que ha decidido hacer públicos los números reales de su negocio, en el canal de YouTube de Adrián G. Martín. Lejos de las aplicaciones más conocidas, su modelo se centra en el cliente de agencias y el sector del lujo, un nicho donde la rentabilidad es mayor, pero la exigencia es total.

Hoy gestiona un negocio que, en temporada alta, alcanza cifras de facturación envidiables, aunque advierte que detrás de esos ingresos hay unos costes operativos brutales y un desgaste personal importante, asegurando que "la ansiedad es bastante, bastante alta".

Una inversión inicial de más de 200.000 euros 

El primer muro para acceder a este mercado es el precio de entrada. A diferencia de otros emprendimientos que pueden iniciarse con poco capital, aquí la barrera es la licencia. Tolo detalla su caso concreto explicando que "la licencia la compré sin vehículo y la compré por 125.000 euros".

A este coste administrativo hay que sumarle la herramienta de trabajo, que en el sector del lujo exige vehículos de alta gama. Según desglosa el conductor, la inversión total para empezar a rodar "entre el seguro, el coste del vehículo y demás, unos 200.000 - 215.000 euros". Una cifra que estima recuperar en un plazo de "unos dos a unos 4 años" si se trabaja bien.

Los gastos fijos mensuales también sorprenden por su magnitud, especialmente el seguro, que "ronda entre 1.600 euros un tercero ampliado hasta los 5.000 que te puede ir un todo riesgo". A esto se suma el combustible, que en temporada alta supone "unos 3.000 euros", y el mantenimiento del coche, elevando los costes operativos a "unos 4.000 y pico" mensuales solo para mantener el negocio abierto.

Facturar 30.000 euros, pero sin horarios 

Cuando la rueda empieza a girar, los ingresos pueden ser muy elevados. Tolo explica que un día ideal supone "llegar a unos 1.000 euros al día". Al proyectar estas cifras a un mes de temporada alta y trabajo intenso, los números son llamativos. El conductor afirma que "estaríamos hablando de, sin tener en cuenta gastos, siguiendo un ideal, sin estar 24 horas, pero trabajando, unos 30.000 al mes".

Sin embargo, matiza que eso es facturación bruta. Tras descontar la gasolina, los seguros, las reparaciones y la amortización del vehículo, la rentabilidad neta del negocio "estaríamos hablando de un 30-40% a lo mejor".

Para lograr esas cifras, el precio a pagar es la disponibilidad total. No se trata solo de conducir, sino de gestionar reservas y atender a clientes que no aceptan un no por respuesta. Tolo relata que "24 horas estás pendiente del teléfono todo el día" ya que le pueden llamar "turoperadores, las agencias o los mismos proveedores".

El perfil del cliente también marca la presión. En el caso de los servicios VIP, hay "clientes de alto standing" que no entienden el porqué de que “se pueda tardar o no” y no estar disponibles cuando ellos lo necesitan. 

El coste personal y la falta de "Plan B" 

Más allá de las hojas de cálculo, el mayor desafío que enfrenta Tolo es la gestión mental del negocio. La necesidad de cubrir gastos y generar beneficios provoca que "la ansiedad es bastante, bastante alta", reconoce.

A diferencia de un asalariado, si el coche se detiene, los ingresos desaparecen. Tolo es tajante al respecto: "cuando tienes el coche en el taller y no puedes salir a trabajar, no puedes facturar, no hay un plan B". Esta presión se traduce en sacrificios personales importantes, como "no ver crecer a tus hijos" o tener "poco tiempo con la pareja".

Pese a la dureza del sector y los riesgos de expansión, donde advierte que "cuando se quiere abarcar demasiado, la avaricia rompe el saco", Tolo encuentra satisfacción en su autonomía. Reconoce que "es la primera vez que siento que estoy haciendo lo que me gusta", aunque advierte a quien quiera entrar que debe tener claros "los sacrificios que se tienen que hacer".