Las reformas y nuevas construcciones en zonas rurales no siempre son bien recibidas por quienes viven alrededor. En ocasiones, los cambios arquitectónicos rompen con la estética tradicional del entorno o generan dudas sobre su impacto ambiental. Es lo que está ocurriendo en una pequeña aldea inglesa, donde varios vecinos han mostrado su indignación ante el proyecto de otro de los propietarios que quiere reformar la antigua casa de campo en una vivienda que, aseguran, parece una “fortaleza medieval”.
Según recogen desde el medio británico The Sun, la polémica reforma afecta a una casa en ruinas situada en una parcela que llevaba años en estado de abandono, rodeada de maleza y edificaciones deterioradas. Ahora será demolida para dar paso a una nueva propiedad de tres dormitorios.
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Lo que más ha llamado la atención del proyecto no es la reforma en sí, sino la inclusión de “torreta de escalera de sílex”, un elemento arquitectónico que varios de los residentes de la zona consideran desproporcionado para el entorno. En una reunión reciente del consejo, un vecino criticó el diseño, calificándolo directamente de “fortaleza medieval” e instó a los responsables a rechazarlo.
El consejo parroquial también mostró su oposición, al considerar que la escala y la apariencia del edificio resultan “extrañas” y fuera de armonía con las viviendas cercanas, especialmente con una propiedad histórica catalogada en las inmediaciones.
Los vecinos temen que la reforma provoque inundaciones y pérdida de árboles
Más allá del aspecto estético, otro de los puntos que más preocupa a los vecinos es el riesgo de inundaciones. Y es que la casa se encuentra en la parte baja del pueblo y se teme que las alteraciones en el terreno afecten al drenaje natural de las aguas.
En una reunión de vecinos con el consejo del pueblo se advirtió de este problema, y destacaron que, en el caso de que no se gestione de forma correcta la recogida de las aguas pluviales, el resto de casas podría estar en riesgo. La posible pérdida de los árboles antiguos en la parcela, entre ellos una morera y un nogal, también figuró entre las preocupaciones de los asistentes, ya que, según afirman, forman parte del carácter rural del lugar.
Frente a las críticas de los vecinos, el arquitecto responsable del diseño defendió la propuesta asegurando que refleja “las tradiciones locales de formas y materiales de construcción”. Según explicó, los propietarios pretenden mejorar un terreno que llevaba años deteriorado y sustituir edificaciones “feas y ruinosas” por una vivienda acorde a su visión. “Ahora quieren arreglar esta ruina”, afirmó ante los concejales, subrayando que ya se han llevado a cabo trabajos de limpieza en parte del solar.
De momento, la reforma sigue adelante, ya que el comité de desarrollo del distrito aprobó el proyecto, aunque impuso varias condiciones, entre ellas medidas estrictas de drenaje para minimizar el riesgo de inundaciones.
Pese a su aprobación, las críticas y el malestar del resto de residentes se mantienen, ya que consideran que la vivienda, con su estética cercana a una construcción defensiva, nunca debería haberse autorizado en una aldea caracterizada por su tranquilidad y su arquitectura tradicional.