Las disputas entre vecinos por los límites de sus propiedades son algo muy habitual, pero estos conflictos pueden verse agravados cuando se pone en juego la privacidad. Eso fue lo que ocurrió entre un jubilado francés y su vecino, cuando la instalación de una valla para ocultar las vistas acabó desencadenando un conflicto por invasión de terreno.
El jubilado, gran amante de la naturaleza, disfrutaba cada mañana de mirar desde la ventana de su salón a los ciervos, jabalíes y zorros que atravesaban el jardín de su vecino, tanto que llegó a instalar un telescopio para poder observar mejor las vistas a la propiedad.
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Esta afición no fue bien recibida por el propietario de la finca colindante, quien se quejó de sentirse observado y le pidió que dejara de hacerlo, según recogen desde el medio francés Figaro Inmobilier. Tras varios meses de tensiones, el vecino decidió instalar una valla de madera de dos metros de altura y diez de largo para bloquear la vista al jubilado y aunque este le aseguró que dejaría de observarle, la instalación se llevó a cabo.
El jubilado derribó la valla porque estaba dentro del límite de su jardín
Tras asumir que no podría volver a ver a los animales en la parcela del vecino, el jubilado comprobó que la valla no había sido instalada en el límite de ambas parcelas, sino dentro de su propio terreno. El error se debió a que la antigua valla de alambre, deteriorada y desplazada con los años por el viento y la lluvia, había servido de referencia a los operarios sin comprobar los linderos reales.
Al día siguiente, sin avisar a su vecino, el jubilado actuó por su cuenta y el mismo desmontó la valla que le bloqueaba las vistas. Aunque la estructura invadía su propiedad, no le pertenecía, por lo que legalmente no tenía derecho a retirarla sin una orden judicial.
Según un abogado, esta actuación podría ser motivo de denuncia por daños a la propiedad ajena con penas que alcanzan hasta dos años de prisión y 30.000 euros de multa en Francia. Sin embargo, el vecino también había actuado de forma irregular al instalar una valla en terreno ajeno, lo que hacía poco recomendable llevar el asunto a los tribunales.
Finalmente, ninguna de las partes inició acciones legales. Días después, el vecino mandó de nuevo a los trabajadores para recolocar la valla correctamente dentro de su parcela, esta vez respetando los límites de la propiedad.