En España, los jóvenes de entre 25 y 34 años se enfrentan a un panorama desolador: el salario medio bruto anual apenas supera los 20.000 euros, según datos del INE, mientras los alquileres en grandes ciudades como Madrid o Barcelona devoran más del 40% de ese ingreso.
Con la vivienda alcanzando precios récord, un 8,9% más en 2025 según el Ministerio de Vivienda, muchos no llegan a fin de mes sin la ayuda familiar, atrapados en contratos precarios y jornadas parciales por culpa de los estudios o la falta de oportunidades.
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Sara es un ejemplo vivo de esta generación perdida. Cobra 600 euros al mes trabajando menos horas para compaginarlo con sus estudios, pero su alquiler en Madrid se lo zampa todo: “Solo queda vivir el día día”, lamenta ante las cámaras de ‘Espejo Público’. Sin el apoyo de sus padres, confiesa, no podría sobrevivir en la capital.
“Eso me suena a utopía”
La pensión media en España ronda los 1.300 euros mensuales, pero con pagas extras puede duplicarse temporalmente para algunos jubilados. Uno de ellos, que percibe 2.700 euros al mes más la extra, hasta 5.400 euros, no da abasto con la realidad actual: “Hay que hacer ver a los empleadores que sus salarios son ridículos”, sentencia.
Él, que empezó a trabajar a los catorce años para ayudar a su familia, ahora sigue siendo “el colchón” para sus hijos adultos: “Es una cadena que como se rompa, es un desastre”.
“Eso me suena a utopía”, dice Sara mientras reconoce el esfuerzo de generaciones pasadas. “Ellos, al final, han trabajado muchos años para tener esa paga”, comenta. Sin embargo, denuncia que desde hace más de diez años, los salarios no han repuntado pese a la inflación. “Desde el 2008 el salario medio de los jóvenes no ha subido”, asegura.
Con varias profesiones a su espalda, se pregunta: “No veo cuándo podré optar a un sueldo de 28.000 euros al año”. El Consejo de la Juventud de España alerta de que el 70% de los menores de 30 años dependen de sus padres para vivienda o gastos básicos, un dato que confirma “la crisis perpetua” del acceso a al independencia.
“Los jóvenes necesitan un empujón”
Pepe, abuelo de Sara, ve claro que los estudiantes “necesitan una ayuda porque la vida está muy cara”. Propone incluso destinar parte de su paga extra para apoyar a la joven de la familia.
“Hay que hacer políticas para que ambos lados salgan bien”, reclama. Y es que la joven quiere labrarse un futuro como sus mayores, pero sin sacrificar la pensión del futuro.
Historias como la de Sara ya no son anécdotas, son escenarios cada vez más comunes a los que cada día se enfrentan miles de jóvenes en España.