Hacer obras en la casa o el jardín sin las licencias oportunas puede suponer tener problemas legales e incluso tener que deshacer lo construido. Un aviso de un vecino puede dar la voz de alarma a las autoridades para que revisen la legalidad de las mismas y es lo que le ha pasado a un hombre, amante de los coches clásicos, que decidió construirse un garaje de 80 metros cuadrados que finalmente tiene que derribar porque su vecino lo denunció al descubrir que había tenido una aventura con su esposa.
Según explican desde el medio Figaro Inmobilier, dos años después de construir el garaje, el hombre recibió una notificación del Ayuntamiento ordenándole la demolición. Con dicho documento acudió a la notaria Élise Mabille, de Pagny-sur-Moselle, buscando una salida. “No sabía si su vecino realmente podía causarle problemas ni cuáles eran sus opciones legales”, relata la profesional.
El principal error que cometió fue no pedir un permiso de obras para construcción de ese tamaño, y es que en Francia, como aclara la experta, “en cuanto la superficie supera los 20 metros cuadrados, se requiere permiso de obra”. En este caso, al tener 80 metros y estar en un terreno que no es edificable ni está dentro de zona urbanizada, regularizar la situación pidiendo un permiso a posterior era inviable.
Las consecuencias van más allá de la demolición
El aficionado a los coches no tiene más solución que acatar la orden y asumir el coste de demoler su propio garaje, perdiendo todo lo invertido y el espacio que había creado para su afición.
Aunque el detonante fue la denuncia del vecino tras enterarse de la aventura que había tenido con su mujer, la notaria explica que es una situación que podría haberse descubierto tarde o temprano con drones e inteligencia artificial.
Pero demoler la obra no es la única consecuencia de su “relación secreta”, también se enfrenta a al pago de impuestos atrasados por no haber declarado la construcción.